miércoles, 24 de junio de 2015

Los desconocidos de siempre


Cada vez son más las personas que dedican su tiempo en pos de mejorar la calidad de vida de otros, ya sea a partir de la solidaridad o de la creatividad para desarrollar nuevas tecnologías al servicio del hombre.

Nando Varela Pagliaro

La biografía de Margarita Barrientos dice que nació el 12 de octubre de 1961 en Añatuya, provincia de Santiago del Estero, que llegó a Buenos Aires con la intención de encontrar a su hermano, que tenía apenas once años, cuando esa mañana se bajó del tren en la estación José C. Paz. Era tan grande su desconocimiento de la vida en la ciudad, que apenas vio el cartel de la estación, se tiró del coche cuando aún seguía en movimiento. Margarita nunca había salido de su pueblo natal y no sabía que el tren paraba en cada estación. Lo que sí conocía y muy bien era el dolor. Antes de que cumpliera doce años, su madre, de origen toba, murió de leucemia y su padre la abandonó junto a sus hermanos, una nena de siete años y un varón de trece. Su vida recién comenzó a cambiar apenas conoció a Isidro, el hombre que la acompaña desde hace más de treinta años y junto a quien crió a sus diez hijos. Hoy, ambos viven en Villa Soldati y se encargan de la Fundación que lleva su nombre. Desde 1996, en el comedor Los Piletones, Margarita atiende diariamente a más de 1500 personas, entre ellos 960 chicos, 490 madres y 70 abuelos a los cuales les ofrece desayuno, almuerzo y cena.

“Cuando mi mamita vivía, yo salía a cuidar los chivos y a limpiar la casa de mi abuelo para que nos dieran un pedazo de pan. Trabajé toda la vida. Creo que muchas mujeres como yo se criaron trabajando. Cuando vine aquí a Buenos Aires,  lo primero que me enseñaron fue a limpiar un baño. Y ahí aprendí lo que era el trabajo. Mi esposo es discapacitado (perdió un brazo en un accidente) y nosotros criamos diez hijos: yo trabajaba por horas en casas de familia y también en la quema. Nunca salí a decir quiero esto para mis hijos, poniéndolos por delante. Jamás de los jamases le pedí a una madre que me prestara a su hijo para ir a pedir para el comedor. Nunca lo haría. Porque si la gente me quiere dar, lo va a hacer porque cree en mí”, dice Barrientos desde las páginas de la revista Para Ti. Es que su historia y su prepotencia de trabajo es tan grande que no hay medio que no haya reparado en ella. De hecho, fue a través de los medios que en 1999 se pudo encontrar  con su hermana menor, que estaba en un hogar para señoritas. Margarita había sido nombrada Mujer del Año y la habían invitado al programa de Mirtha Legrand: su hermana la reconoció en la pantalla y a partir de ahí se contactó con ella.

A pesar de de haber recibido golpes dolorosísimos, los que la rodean cuentan que Margarita es especialista en ver el lado positivo de las cosas. Ella ama lo que hace, pero a la vez desea que ojalá nadie tuviera que ir a su comedor, porque si el mundo fuera justo, “todos deberían tener su comida y su vida digna, pero mientras no sea así, en Los Piletones siempre va a haber un plato de comida para cualquiera que lo necesite".
En nuestro país, son muchos los nombres y las organizaciones que trabajan en pos de ayudar a otros, héroes anónimos que, como decía la canción de Metrópoli, “pelean con el corazón”; personajes  que, con mucho esfuerzo, vienen realizando su labor bien cerca de quienes más los necesitan. Hacer un listado de héroes solidarios, sería tan extenso como inexacto, sin embargo hay nombres que no deberíamos soslayar: las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, las Madres del dolor o Manuel Lozano y Juan Carr al frente de la Fundación Si y la Red Solidaria, respectivamente, son algunos de ellos.

Desde León Gieco hasta Facundo Arana, entre los artistas también hay muchísimos famosos que destinan gran parte de su tiempo a tareas solidarias. Pero si hay un referente mediático que hizo un quiebre con su modo de vida es Martiniano Molina. El ex jugador de Handball y cocinero televisivo, renunció a los grandes contratos y decidió invertir su esfuerzo y su dinero en escuelas, ONGs y granjas orgánicas. Al igual que el escritor Hernán Casciari, que rompió con las grandes editoriales cansado de los abusos y comenzó a publicar él mismo sus propios libros, el discípulo del Gato Dumas también cortó con todo lo que iba en contra de sus principios. Fue así que dejó el Canal Gourmet, el programa Cocineros Argentinos, la revista dominical de La Nación, y rescindió su vínculo con la marca Casancrem, de la cual fue cara visible durante seis años. “Si te pones a pensar en cómo se hacen los lácteos y en general los alimentos de las góndolas, te vas a dar cuenta de que hay una modificación muy grande desde el origen, con incorporación de químicos y conservantes. Por eso tomé la decisión de, primero, plantearle a la empresa que haga un cambio, de hacer una línea más natural y orgánica. Me pidieron un tiempo para pensarlo. No lo hicieron”, dijo Molina en Planeta Joy. En diálogo con la misma revista, cuando le preguntaron cómo tomaron su renuncia los directivos de la empresa, Molina respondió: “No lo pueden entender. El gerente de Danone me dijo: “¡Pero cómo! ¡Tanto trabajo que hicimos juntos!”. Pero bueno… cuando ellos lleguen a ese lugar, trabajaremos juntos. El mundo va hacia ese lugar. No lo digo yo. No me pregunten a mí. Pregúntenle a un médico, a un odontólogo. Pregúntenles qué onda con las gaseosas para niños. Pregúntenle a un homeópata antroposófico, a un medico alternativo, qué pasa con los lácteos y las alergias que generan. Es una decisión importante y no sé si todo el mundo tiene la fuerza para encararla. Me siento muy responsable y comprometido con esto. Soy un tipo de los medios. Y cuando hice el cambio le pregunté a Canal 9, a Canal 11, a Canal 13, al canal Gourmet… “Chicos ¿me acompañan con esto? ¿No? Bueno… yo sigo mi camino”. Y su camino hoy está ligado a la antroposofía, una corriente de pensamiento fundada por el filósofo austríaco Rudolf Steiner y cuyo objetivo es elaborar una comprensión global del hombre y del mundo. De su legado deriva la pedagogía Waldorf, que por medio de actividades artísticas busca fomentar la creatividad y la imaginación en los más chicos. Con el dinero que ganó con Casancrem, Molina fundó una escuela a cien metros de su casa, que sigue con los preceptos del pensador austríaco. Además de esta escuela, el reconocido chef es el impulsor de Bio Mercado, un grupo de personas de diferentes áreas que busca compartir con toda la comunidad la importancia de emprender una vida más saludable, consciente y justa;  también es el creador de Expo Sustenta, la feria de la sustentabilidad y consumo responsable que todos los años se lleva a cabo en la localidad de Berazategui, provincia de Buenos Aires.

A lo largo de los años, el paradigma del héroe ha ido cambiando. Tuvimos y tenemos héroes literarios y deportivos;  musicales y cinematográficos; o antihéroes al estilo Joyce o Kafka: personajes cotidianos que se ven impulsados a una actitud heroica que los sobrepasa.

Con el advenimiento de la web y las distintas formas de expresión y comunicación, surgieron también nuevos métodos de control y de espionaje. Los paralelismos entre una sociedad orwelliana, donde se manipula la información y se practica la vigilancia, y la sociedad actual son inevitables. Esta coyuntura puso de manifiesto otro tipo de personaje, cuyo comportamiento tiene mucho que ver con los antiguos justicieros.
Edward Snowden es un analista informático, que trabajó como empleado de la CIA (Agencia Central de Inteligencia) y de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional). Su nombre salió a la luz en junio de 2013, cuando por medio de los periódicos The Guardian y The Washington Post, hizo públicos documentos altamente confidenciales sobre varios programas de la NSA.

En una serie de artículos publicados en ambos diarios, Snowden filtró detalles sobre distintas operaciones de espionaje masivo llevadas a cabo por la agencia y sus socios en Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Entre los programas de vigilancia develados, se encontraba el “Prisma”, que recolectaba información de los usuarios de grandes empresas proveedoras de servicios en Internet como Facebook, Google o Microsoft; el “XKeyscore”, un filtro que engullía grandes cantidades de datos electrónicos y el “Tempora”, un sistema de vigilancia global desarrollado por Reino Unido. Además Snowden detalló cómo las autoridades norteamericanas registraban de forma indiscriminada las llamadas de millones de clientes de Verizon, la segunda compañía de telefonía del país.
Mientras The Guardian y The Washington Post recibieron el premio Pulitzer por publicar estas primicias, el analista en cambio fue acusado de ayudar a los enemigos de Estados Unidos. Para justificar estos programas de espionaje, el presidente Barack Obama dijo: “no se puede tener el 100% de seguridad y un 100% de privacidad”. La actitud de Snowden, sobre todo en su país, suscita opiniones adversas: es considerado un héroe por unos y un traidor por otros.

A casi dos años de haber realizado las filtraciones, el consultor tecnológico se refugia en Rusia; ha pedido asilo político a varios países y recibido el apoyo de figuras como Julian Assange que dijo “es un héroe que ha destapado uno de los sucesos más graves de la década: la progresiva formulación de un estado de vigilancia masiva”. En “Citizenfour”, un documental de Laura Poitras, se pueden ver los encuentros de Snowden con los periodistas Glenn Greenwald y Ewen MacAskill y  la directora de la película. Allí el informático recuerda cuando la red ofrecía oportunidades que antes no existían; tenía un gran potencial democratizador que, según Snowden, “los Gobiernos están minando”.

Así como la tecnología tiene sus contras debido a la mala utilización, a esta altura ya no es necesario reafirmar los beneficios que hacen que cada día se vuelva más indispensable. Luego de Internet, las redes sociales, los celulares y las tabletas, no son pocos los que se preguntan dónde está ahora lo nuevo, cuál es el paradigma actual en materia tecnológica. Tal vez uno de los avances más relevantes sea la implementación de las impresoras 3D.
Creada por Charles W. Hull en 1983, la impresora 3D es un símbolo de la nueva producción digital de objetos. Se trata de una máquina capaz de realizar "impresiones" de diseños, creando piezas o maquetas volumétricas a partir de un diseño hecho por computadora.  "Yo trabajaba para una empresa en la que necesitábamos hacer objetos de plástico, para probar prototipos de nuestros productos, y era muy trabajoso. Había que hacer primero un molde, para luego inyectar el plástico... Yo pensé que sería más fácil si pudiera fabricar el objeto directamente, creándolo capa a capa con el mismo plástico", dijo Hull en 2014 al recibir el Oscar de los inventores en Berlín.

Fueron necesarios más de treinta años para que su invento terminara de madurar. Si bien en sus comienzos, las impresoras se han utilizado en la matricería, en sectores como la arquitectura y el diseño industrial, en la actualidad su uso se está extendiendo a la fabricación de prótesis médicas, ya que la impresión 3D permite adaptar cada pieza fabricada a las características exactas de cada paciente.

Kaiba Gionfriddo sólo tenía tres meses, cuando una férula hecha con una impresora 3D le salvó la vida. Con el invento de Hull, Glenn Green, profesor de Otorrinolaringología Pediátrica de la Universidad de Michigan (EE.UU.) y su equipo de investigadores fabricaron una prótesis de tráquea que le permite respirar; el material usado crece, se adapta a su cuerpo y luego es absorbido por el resto del tejido.


 Cada vez hay más habitantes en el mundo, lo que implica que cada vez también serán mayores los conflictos y las necesidades. En este contexto de crecimiento continuo, los cambios siempre se producen a partir de la suma de voluntades, de compromisos que se convierten en una transformación social concreta. Sin dudas, para lograr un mundo mejor, las personas solidarias y creativas son dos eslabones fundamentales.

Publicada originalmente en Revista Quid, junio 2015.

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