domingo, 7 de junio de 2015

Acerca del arte de construir la letra de una canción


Nando Varela Pagliaro

Hablar de que existe literatura en las letras de las canciones, supongo que es algo que a esta altura muy pocos se atreverían a discutir. De hecho, hace unos años Leonard Cohen obtuvo el Premio Príncipe de Asturias a las Letras y el nombre de Bob Dylan es uno de los que más suena como candidato para cada edición del Nobel.  Con la intención de develar algunos secretos del maravilloso arte de escribir canciones, Gourmet Musical acaba de publicar Letristas. La escritura que se canta. Este trabajo llevado a cabo por Alejandro Güerri y Federico Merea es un compendio de entrevistas con destacados autores de música popular. El listado, arbitrario e incompleto como toda selección, incluye a letristas de rock como Javier Martínez y Jorge Serrano; a exponentes del pop como Ale Sergi, Adrián Dárgelos y Roberto Jacoby; al folclorista Ramón Ayala; al cumbiero Pablo Lescano y al baladista Paz Martínez, entre otros. Las conversaciones registran sólo la voz de los letristas y fueron editadas con subtítulos introductorios, pero sin las preguntas que dieron lugar al relato que se intenta reconstruir. Como explican los autores en el prólogo del libro, las preguntas ausentes rondaron en torno a “rima y estribillo, la relación entre las palabras y la música en sus múltiples variantes, cómo se elige el título de una canción y de qué manera y cuánto se corrige una letra”. Bajo esas consignas los autores analizan sus composiciones y rememoran anécdotas y experiencias vinculadas con cuestiones propias del oficio.

“Como toda aventura inesperada, tiene mucho de frustración, altísimas dosis de sinsabor, porque más que nada es búsqueda. Según su talento y su autoexigencia, uno encuentra un veinte o un treinta por ciento del tiempo que busca. Quiere decir que todo el otro tiempo uno lo pierde en la frustración de buscar y no encontrar. Por eso, no me dedico a esto todos los días”, dice Adrián Dárgelos. El cantante de Babásonicos además confiesa que trata de escribir muy poco entre un disco y otro para que sus canciones no se parezcan entre sí y para olvidarse de cómo era todo y volver a escribir con una voz nueva.

Si bien en el mundo de la música hay muchos artistas que se declaran enemigos del hit, es innegable que la gran mayoría anhela que sus composiciones lleguen al público masivo. Jorge Serrano, principal compositor de los Auténticos Decadentes, piensa que una de las cosas más grandes a las que se puede aspirar es que la gente elija espontáneamente una canción. En su caso, cree que el éxito tiene que ver con no ser tan erudito y mantenerse dentro de lo simple tanto en la letra como en la melodía. Para Roberto Jacoby, letrista de la mayoría de las canciones de Virus, la suerte de un tema muchas veces depende del estribillo: “La canción es como un virus: o contagia o no. Y los virus más contagiosos son los que tienen estribillos porque es un punto fundamental en la reproducción viral. El estribillo tiene catch-up, te queda en la cabeza, no te lo podés sacar”.

Más allá de algunas sugerencias nimias, por lo que manifiestan los quince entrevistados a lo largo del libro, son muy pocas las herramientas o los consejos que se pueden transmitir del oficio.  La conclusión la expresa de forma clara Dárgelos cuando dice: “Después de escribir muchas canciones, me doy cuenta de que no hay escuela. No se puede enseñar, no hay método”.

Publicada originalmente en el Suplemento de Cultura del diario Tiempo Argentino, junio 2015.

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