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jueves, 27 de marzo de 2014

Cartas Póstumas

Me da pena, bronca y sobre todo,
mucha lástima que te hayas ido así,
tan de golpe.
Como decías en ese poema
que escribiste cuando murió el nono,
“no me dejaste tiempo ni para el arrepentimiento”
Esta vez me pasó a mí,
“por mirar el otoño, perdí el tren del verano”.
No supe ver “que todo lo que no se da,
no se acumula; se pierde”,
Que ya es demasiado tarde
para hacer las cosas que dejé para mañana,
porque ya no hay mañana.
Que el silencio siempre vuelve y duele.
Duele como pronto va a doler ser feliz.
Duele, ya no la pérdida,
eso es lo único que no se pierde.
Lo que duele más es el remordimiento y la culpa
por todo lo que no vas a ver,
por todo lo que no voy a contarte.
No me acuerdo en dónde leí que la muerte*
deja todas las conversaciones interrumpidas
y que por eso no hay nada más natural
que escribir cartas póstumas,
“cartas al que no está,
porque no está,
para que esté.
A lo mejor escribir es eso”.


miércoles, 27 de marzo de 2013

Los golpes de la vida


A mi tío Carlo " Adonde quiera que vaya estarás conmigo".

En el silencio
que siempre lo sabrá,
detrás de cada verso voy,
buscándote.

En tus canciones
que vuelven con el mar,
con tu bandera al viento voy,
siguiéndote.

A veces sonriendo,
a veces con dolor,
y siempre maldiciendo
los golpes de la vida.
No hay tiempo que perder.     

En mis recuerdos,
en cada despertar,
con mi arrepentimiento voy,
llorándote.

En mi refugio
junto a mi soledad
igual que de pequeño voy,
sobre tus pies.

A veces sonriendo,
a veces con dolor,
y siempre maldiciendo
los golpes de la vida.
No hay tiempo que perder.

domingo, 29 de abril de 2012

Heridas abiertas


–¿La memoria se puede borrar por decreto?
–Hace 2500 años, en la Grecia de Pericles, hubo una dictadura, la Dictadura de los 400, cuando esa dictadura fue derrocada obligaron a todos los ciudadanos a jurar que no iban a recordar nada de lo que había pasado, es decir establecieron el olvido por decreto. Esto es imposible: por más decretos que se quieren imponer, no hay olvido de los crímenes cometidos por las dictaduras, los familiares saben muy lo que han perdido y entonces una sociedad que dice “no hay que mirar para atrás” que “no hay que tener ojos en las espaldas”, “no hay que abrir viejas heridas”, es una sociedad que se equivoca. Porque no se está hablando de viejas heridas, hablamos de heridas abiertas que laten como un cáncer en el subsuelo de la memoria y en la medida en que estas heridas no se cierran con la verdad y con la Justicia van a enfermar toda posibilidad de que haya una conciencia cívica sana.
Acá, el resto de la nota a Juan Gelman.

Abajo, les dejo una de las letras del próximo disco. Está inspirada en Km 11, un cuento tremendo de Mempo Giardinelli.

Heridas abiertas


Aunque tus dedos se acalambren
de tanto tocar.
Aunque tus ojos no se atrevan
ya ni a ver,
no digas nada.

Aunque repitas la canción
catorce veces más.
Aunque el cansancio
se te escurra por la sien,
no digas nada.

Si el aire destila rencor,
la tarde se empaña. 

Viejas heridas que aún no cerraron y no cerrarán,
rostros que vuelven como un haz de luz
a confirmar que nunca hay que olvidar,
pero después, por suerte hay un después
y ya no hay forma de matar tanta verdad. 

Aunque el silencio grite fuerte
entre tanta impiedad
y ya no puedas soportar
la pesadez
de las miradas. 

De nuevo la misma canción
y el aire que estalla. 

Viejas heridas que aún no cerraron y no cerrarán,
rostros que vuelven como un haz de luz
a confirmar que nunca hay que olvidar,
pero después, por suerte hay un después
y ya no hay forma de matar tanta verdad.

lunes, 2 de enero de 2012

Dos miradas

I

Una mochila nueva, sin roturas.
Todos los días una frase distinta de Martí.
Alexander piensa que ese hombre
no hizo otra cosa que escribir.
Sólo mentiras y más mentiras,
puras mentiras.
Acá, la educación y la salud
también se pagan.
Todo se paga.
Mientras tanto, los vasos se llenan de
daiquiris, ron y piña colada.
Cada noche hay un show diferente.
Una pulserita de colores divide al mundo en dos.
Rolando tenía razón:
la realidad no habla.

II

A cada paso una escuela,
a cada dos un centro médico.
Una isla mirando al sol,
que prefiere hundirse en el mar
antes de ser esclava de nadie.
Acá, ninguno se calla,
hasta las paredes hablan.
“Más de cincuenta años
con la guardia en alto,
defendiendo al socialismo”.
“Todo por la revolución y la libertad,
por la justicia y la distribución equitativa”.
“Con muchas virtudes y logros,
que a veces olvidamos o ya no vemos,
pero siempre, siempre, siempre,
siendo fieles a nuestra historia”.

viernes, 28 de octubre de 2011

Sin llaves y a oscuras

Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.
Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás de mí, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así también podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro
la basura en la mano.
Fabián Casas.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Dejar de ser uno

Hablan de Colón, de un viaje
de un diario, de Tenochtitlán,
yo apenas escucho,
es sólo un ruido,
una voz que me distrae
de mi pensamiento,
de mi propio viaje
a ninguna parte.
Debí pensarlo antes de entrar.
Al menos una vez podría
no haberme traicionado.
¿Por cuánto tiempo uno puede dejar de ser uno?

martes, 9 de agosto de 2011

El faro



Viento y sal,

sol de atardecer,

luz fugaz,

sueños que hacen pie.



Un faro en el mar,

en la noche sin red,

un faro y un haz,

que gira para ver.



Claridad,

nuevo amanecr,

despertar,

silenciosa sed.



Un faro en el mar,

que espera anochecer,

un faro y un haz,

que guía al timonel.



Cabo Polonio 25/01/07

martes, 2 de agosto de 2011

Agua de mar


Agua de mar,
luz mortecina,
poetas que se van,
olas suicidas.

Agua de mar,
barcos de arena y sal,
agua de mar,
cenizas de coral.

Agua de mar,
en sus pupilas,
recuerdos de cristal
que se hacen trizas.

Agua de mar,
crepúsculo estival,
agua de mar,
delfines que se van

Agua de mar,
algas dormidas,
miradas que se cruzan
y se esquivan.

Agua de mar,
espuma, yodo y sal,
agua de mar,
castillos sin final.

Agua de mar,
playas vacías,
amores que se quedan
en la orilla.

Agua de mar,
heridas sin cerrar,
agua de mar,
sirenas que se van.

lunes, 13 de junio de 2011

Tu nombre

Tu nombre es un fantasma
que habita en los rincones
de esta pieza vacía
estéril de ilusiones.

Tu nombre por las noches
tiene un sabor amargo
que hace sangrar mi boca
tan sólo con nombrarlo.

Tu nombre está poblado
de historias y recuerdos
que inundan mi memoria
con charcos de silencio.

Tu nombre es una grieta
que no puede cerrarse,
es una herida inmensa,
un duelo interminable.

Tu nombre lleva atado
el sueño que no ha sido,
las ganas de perderme
y el miedo de estar vivo.

martes, 10 de mayo de 2011

Las cosas que nosotros no podemos

A pesar de que cada vez son más
"las cosas que nosotros no podemos",
cada vez estamos más contentos.
Nos encanta saber que podemos vivir
sin todas esas zanahorias
que muchos persiguen,
como conejos famélicos.
No lamentamos ni un poco
quedarnos afuera de esas grandes fiestas
a las que no vamos,
a las que no nos invitan,
porque ya saben
que "nosotros no podemos".
Incluso,
tenemos que reconocer que
somos bastante felices en nuestro mundo,
que para otros quizás
puede ser un mundo trunco,
lleno de privaciones,
de deseos incumplidos.
En cambio, para nosotros no.
Todo lo contrario.
Nosotros disfrutamos
de "tener menos para tenernos más".

martes, 19 de abril de 2011

Preguntas de un obrero ante un libro

Tebas, la de las Siete Puertas,
¿quién la construyó?
En los libros figuran los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los grandes bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces,
¿quién la volvió a construir otras tantas?
¿En qué casas de la dorada Lima vivían
los obreros que la construyeron?
La noche en que fue terminada la Muralla china,
¿adónde fueron los albañiles?
Roma la Grande está llena de arcos de triunfo.
¿Quién los erigió?
¿Sobre quiénes triunfaron los Césares?
Bizancio, tan cantada, ¿tenía sólo palacios para sus habitantes?
Hasta en la fabulosa Atlántida,
la noche en que el mar se la tragaba,
los habitantes clamaban pidiendo ayuda a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él sólo?
César venció a los galos.
¿No llevaba consigo ni siquiera un cocinero?
Felipe II lloró al hundirse su flota.
¿No lloró nadie más?
Federico II ganó la Guerra de los Siete Años.
¿Quién la ganó además?
Una victoria en cada página.
¿Quién cocinaba los banquetes de la victoria?
Un gran hombre cada diez años.
¿Quién paga sus gastos?
Una pregunta para cada historia.
Bertolt Brecht.

miércoles, 9 de marzo de 2011

En falta

Me tiro en el sillón
a mirar Los Soprano,
me siento bien haciendo sólo eso,
pero sin embargo,
algo me falta.

Salgo a la calle,
el sol me pega en la cara
y mientras corro,
pienso en lo bien
que le hace a mi cabeza
hacer un poco de ejercicio,
pero sin embargo,
algo me falta.

Sé que quizás
tenga más cosas
de las que se necesitan
para ser feliz,
pero sin embargo,
algo me falta.

Siempre me falta,
porque todo el mundo
busca algo
que no tiene.

lunes, 7 de marzo de 2011

Biutiful

Ojalá sea así,
un sonido de la infancia,
una luz calma en las pupilas,
una foto de un tiempo perdido,
las palabras que no nos pudimos decir,
que no nos supimos decir.
El alivio de haber hecho lo imposible,
porque de lo posible ya se hizo demasiado.
Ojalá sea así, pero quiero tener la certeza de no estar solo.
Por favor, no quiero estar solo.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Banana Split


Desde hace mucho tiempo tengo la costumbre
de andar buscando segundas lecturas
en cosas que quizás no la tienen.
Gran parte del día la pierdo leyendo
gestos, miradas y palabras
que puedan despertar a la "máquina de pensar en Gladys",
de la que hablaba Mario Levrero.
Dice mi hermano
que en nuestra casa por tradición familiar
"todos somos psicólogos hasta que se demuestre lo contrario".
Todos opinamos de todo y todos sabemos de todo.
Pero de lo que más sabemos, sin dudas,
es de lo que los otros no saben.
Porque hay que decirlo:
"los otros casi nunca saben nada".
En cambio nosotros no, nosotros sí sabemos.
Es más, sabemos tanto, que hasta somos expertos
en solucionar problemas ajenos.
El único problema lo tenemos cuando los problemas son propios.
Ahí sí no sabemos qué hacer y la mayoría de las veces
nos terminamos ahogando en un vaso de agua.
Sin ir más lejos, anoche, buscando esas segundas lecturas
que me terminan haciendo dormir en diagonal,
me preguntaba por qué cuando voy a tomar un helado
nunca soy capaz de probar un gusto nuevo.
No se trata sólo de que me fascine el helado de banana split.
A mí lo que me mata es que,
aún sabiendo que hay centenares de gustos para elegir,
no me atrevo a salir de lo mismo de siempre.
Ya llevo 26 años de banana split,
verano tras verano.
Y pensar que sería tan fácil decir
chocolate y sambayón,
dulce de leche y frutilla
o crema americana y limón.
Sin embargo no, no puedo.
Hay algo en mí que no me permite cambiar.
Es como si existiera una voz interna
cada vez que me acerco a un mostrador,
y yo como un autómata que no puede hacer otra cosa,
obedezco.
"¿Todo de banana split? Mirá que podés pedir dos gustos",
me dice el heladero.
"Sí, ya sé que puedo, pero yo prefiero que sea todo de banana split".
Y cuando me escucho decirlo
sé que no estoy diciendo sólo eso.
Lo que en realidad quiero decir
es que prefiero que la vida también
sea toda de banana split.
Que nada cambie nunca.
Que el tiempo no pase.
Que no haya que elegir siempre entre un camino y otro,
como cuando era chico y me preguntaban
“¿y vos, qué querés ser cuando seas grande?”.
Y yo nunca sabía qué responder.

viernes, 22 de octubre de 2010

Ya no

Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.

Idea Vilariño -

martes, 31 de agosto de 2010

La mano invisible

El mundo político y el mundo económico
no me llegan.
Nada tiene que ver conmigo
la teoría de la "mano invisible" de Adam Smith.
Sus beneficios colectivos o particulares,
no son los míos.
Yo prefiero otra cosa.
Prefiero seguir siempre
con los mismos dos o tres temitas
que llenan mis cuadernos.
¿Acaso no es eso ser escritor?
Encontrar un mundo, una voz,
tener algo que decir que no se haya dicho,
o al menos
que no se haya dicho
como uno cree que puede decirlo.
En eso estoy,
desde que me senté en esta clase.
En eso sigo,
mientras miro pasar mi vida en chancletas por la plaza.

lunes, 30 de agosto de 2010

Marquina en la mañana reparando los rastros que la debilidad le deja cuando duerme


No permitas que nadie te enseñe a escribir, no dejes que nadie te de indicaciones, no te desalientes, no preguntes, aprendé solo , fijate que la inmensa mayoría es basura, que no te guste lo que escribís porque le gusta a la que te gusta, si lo que escribís le gusta a la que querés tirá todo eso, dejá lo que no entendés, no tirés nunca lo que te da vergüenza, poné los nombres verdaderos de tus parientes y amigos, si los cambiás vas a ver que ya no existen, y no se puede escribir de lo que no existe, no dejes que nadie te alabe, cuando te digan que es muy bueno lo que escribís empezá con otra cosa, si se te ocurre un poema escribí en prosa, si te viene una novela, escribí un poemita, nunca corrijas textos que sabés que pueden mejorar , corregí lo que no te acordabas que existía, no te olvides que los bailes están cargados, alguien los puso ahí para que vayas y creás que podés contarlos, escribí de lo que va a pasar como si estuviera pasando, inventá una escritura biográfica, no dejés que la realidad destruya tus papeles, cambiá la realidad para que se parezca a lo que escribís. Si cogés que sea para contarlo, no te encames por amor, nunca, si sufrís que sea para darle existencia a un personaje, no dejés que la experiencia te sirva para algo fuera de la literatura, sé un perro, siempre, apostá al caos, el tiempo después ordena todo, lo junta, la gente le pone nombre a todo lo que hiciste, no hagás caso, de nada, no sirve estar triste por lo que pasa, los que te destruyeron te odian, nunca olvides eso, los que te odian te envidian, no hay vuelta, los que te envidian te aman, y no olvides que esa noche de gloria es eterna y sirve para siempre, nunca vas a poder quejarte. ah, me olvidaba, hay que borrar todo esto...
Daniel Durand.

lunes, 23 de agosto de 2010

Fogwill a secas



Sin dudas, leer a un escritor que se fue es la mejor manera de recordarlo. Abajo, les dejo un poema de Fogwill, un hombre que, entre otras cosas, me ayudó a pensar y a conocerme un poco más para ver quién soy en realidad.

Llamado por los malos poetas

Se necesitan malos poetas.
Buenas personas, pero poetas
malos. Dos, cien, mil malos poetas
se necesitan más para que estallen
las diez mil flores del poema.

Que en ellos viva la poesía,
la innecesaria, la fútil, la sutil
poesía imprescindible. O la in-
versa: la poesía necesaria,
la prescindible para vivir.

Que florezcan diez maos en el pantano
y en la barranca un Ele, un Juan,
un Gelman como elefante entero de cristal roto,
o un Rojas roto, mendigando
a la Reina de España.

(Ahora España
ha vuelto a ser un reino y tiene Reina,
y Rey del reino. España es un tablero
de alfiles politizados y peones
recién comidos: a la derecha, negros, paralizados, fuera del juego).

Y aquí hay torres de goma, alfiles
politizados y damas policiales
vigilando la casa.

A la caza del hombre,
por hambre, corren todos, saltan
de la cuadrícula y son comidos.

Todo eso abunda: faltan los poetas,
los mil, los diez mil malos, cada uno
armado con su libro de mierda. Faltan,
sus ensayitos y sus novela en preparación.
Ah.. y los curricola,
y sus diez mil applys nos faltan.

No es la muerte del hombre, es una gran ausencia
humana de malos poetas. Que florezcan
cien millones de tentativas abortadas,
relecturas, incordios,
folios de cartulina, ilustraciones
de gente amiga, cenas
con gente amiga, exégesis, escolios,
tiempo perdido como todo.

Se necesitan poetas gay, poetas
lesbianas, poetas
consagrados a la cuestión del género,
poetas que canten al hambre, al hombre,
al nombre de su barrio, al arte y a la industria,
a la estabilidad de las instituciones,
a la mancha de ozono, al agujero
de la revolución, al tajo agrio
de las mujeres, al latido
inaudible del pentium y a la guerra
entendida como continuidad de la política,
del comercio,
del ocio de escribir.

Se necesitan Betos, Titos, Carlos
que escriban poemas. Alejandras y Marthas
que escriban. Nombres para poetas,
anagramas, seudónimos y contraseñas
para el chat room del verso se necesitan.

Una poesía aquí del cirujeo en la veredas.
Una poesía aquí de la mendicidad en las instituciones.
Una poesía de los salones de lectura de versos.

Una poesía por las calles (venid a ver
los versos por las calles...)

Una poesía cosmopolita (subid a ver
los versos por la web...).

Una poesía del amor aggiornado (bajad a ver
poesía en el pesebre del amor...)

Una poesía explosiva: etarra, ética,
poéticamente equivocada.

En los papeles, en los canales
culturales de cable, en las pantallas
y en los monitores, en las antologías y en revistas
y en libros y en emisiones clandestinas
de frecuencia modulada se buscan
poetas y más malos poetas:
grandes poetas celebrados pequeños,
poetas notorios, plumas iluminadas,
hombres nimios, miméticos,
deteriorados por el alcohol,
descerebrados por la droga,
hipnotizados por el sexo
idiotizados por el rock,
odiados, amados por la gente aquí.

En las habitaciones se buscan.
En un bar, en los flippers,
en los minutos de descanso de la oficina,
entre dos clases de gramática,
en clase media, en barrios
vigilados se buscan.

¿Habrá en la tropa?
¿En los balnearios, en los baños
públicos que han comenzado a construir?
¿En los certámenes de versos?
¿En los torneos de minifútbol?
¿Bajo el sol quieto?
¿A solas con su lengua?
¿A solas con una idea repetitiva?
¿Con gente?
¿Sin amor?

No es el fin de la historia, es
el comienzo de la histeria lingual.

Todo comienza y nace de una necesidad fraguada en la lengua.
Falsifiquemos el deseo:
Te necesito nene.
Para empezar te necesito.
Para necesitar, te pido
ese minuto de poesía que necesito, necio:
quisiera ver si me devuelves el ritmo de un mal poema,
que me acarices con sus ripios,
que me turbes la mente con otra idea banal,
y que me bañes todo con la trivialidad del medio.

Y en medio del camino, en el comienzo
de la comedia terrenal, quiero vivir
la necedad y la necesidad
de un sentimiento falso.

Se necesitan nuevos sentimientos,
nuevos pensamientos imbéciles, nuevas
propuestas para el cambio, causas
para temer, para tener,
aquí en el sur.

Y arriba España es un panal
de hormigas orientales:
rumanas, tunecinos,
suecas a la sombra de un Rey.

Riámonos del Rey.
De su fealdad.
De su fatalidad.
De Su Graciosa Realidad.
La realidad es un ensueño compartido.
La realidad de España
es su filosa lengua pronunciando la eñe
y su mojada espada pronunciando el orden
del capital y la sintaxis.

¡Ay, lengua:
aparta de mí este cuerno de la prosperidad clavado en tu ingle,
suturada de chips, y cubre
nuestras heridas con el bálsamo de los malos poemas..!

martes, 20 de julio de 2010

Como sardinas enlatadas o un hombre de principios

Para qué abrir las puertas
y sentarse a esperar.
Ya conocemos el final.
La película es la misma
hace ya muchos años.
Quizás la culpa la tenga la casa,
es demasiado chica
para tantos sueños.
Nadie quiere verse
como sardinas enlatadas.
Entonces, no suena muy lógico
seguir esperando.
Mejor resignarse
y cerrar la puerta
de una vez por todas.
Para qué volver a intentarlo,
para qué tropezar con la misma piedra,
si ya sé que soy un hombre de principios
que nunca puede terminar nada.
Ni siquiera este poema.

miércoles, 16 de junio de 2010

El que pregunta

Mi sueño nunca fue salir en la tapa,
ser la figura principal a la que apuntan las luces.
Nunca me importó estar en la cresta de una ola
llena de aduladores de turno.
Lo único que siempre quise es ser el que pregunta,
el que escucha y aprende mientras hablan los más grandes.