Mostrando entradas con la etiqueta Trivia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Trivia. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de abril de 2020

5 preguntas sobre la venganza

Cinco preguntas a cinco personalidades de la cultura sobre el tema de tapa de revista Quid: la venganza.

Por  Nando Varela Pagliaro



Fernando Samalea, músico.

- ¿Alguna vez fantaseaste con algún tipo de venganza?

-Y…sin ánimo de ponerme en místico plomazo, soy de los que creen que esa "venganza divina" llega sola, sin interceder con mano propia. El famoso “todo vuelve”. Mis viejos me inculcaron lo de conciliar siempre, dentro de lo posible. Ya el mundo es muy triste para fomentar más daños innecesarios. Me gusta la idea de que todo conflicto pueda hablarse entre los involucrados, buscando un acercamiento. Y si el caso es muy grave, más vale hacerse a un lado y protegerse de la negrura ajena, me parece.

-Si tuvieras la posibilidad de viajar en el tiempo, ¿de qué personaje histórico te gustaría vengarte?

-Hay demasiados ejemplos espantosos, sujetos despreciables que solo han traído oscuridad a la historia de la Humanidad, como Nerón, Hitler, Videla, Daria Saltykova, Mussolini, Pinochet, la condesa húngara Erzsébet Báthory o lamentablemente muchísimos otros, que ni haría falta nombrar. Pero, como decía, más vale dejar correr ese enchastre social y pensar en cosas lindas.

- Dentro de la literatura o el cine, ¿cuál es tu personaje vengativo favorito?

-Llegado el caso, me inclino por quienes deseen vengarse en función de causas nobles, combatiendo injusticias y demás. En la ficción, el Animé o en las epopeyas heroicas del cine y la literatura, la venganza y la justicia se tiñen casi del mismo carácter. Siento empatía por lo que se ve en films de Clint Eastwood, Gladiator, Braveheart, The Profesional o historias de Samurais, Mitología Griega, heroínas de Miyazaki y diarios de Ernesto Guevara. Y cómo olvidar a Juana de Arco, mi favorita.

- Balzac decía que “en la venganza el más débil es siempre más feroz” ¿Qué opinás de esta frase?

-Es muy veraz, y les da la razón a quienes afirman que los más débiles e inseguros suelen ser muy peligrosos. Sabemos que se puede hacer mucho daño al actuar con cobardía.

- ¿Existen otros caminos de salida del rencor o el resentimiento?

-Claro que sí.  Se habla tanto de que ambos siembran dolor en uno mismo que, al menos para mí, solo veo eso de preservarme y protegerme. Obviamente, todos respondemos a instintos naturales, a veces ingobernables, pero vale la pena intentar mantener la razón y buscar una salida luminosa. En definitiva, nos beneficia a todos.  


Camila Fabri, escritora

- ¿Alguna vez fantaseaste con algún tipo de venganza?


- Curiosa la pregunta. Sin ánimos de traer una anécdota clara, sé que fantaseé con venganzas en las que quise, de algún modo estrafalario, que cierta información le llegue a alguna persona sin que fuera yo la interlocutora directa. Quiero decir: enviar la noticia sin que esa acción me involucrara, directa o indirectamente. No sé si esto aplica como venganza, pero éste ha sido un acto consecuente a un desamor. Venganzas cinematográficas o fantásticas no tuve. Nunca me animé. Sospecho ahora tendría más caracteres e ingenio para responder la pregunta, pero no es el caso.

-  Si tuvieras la posibilidad de viajar en el tiempo, ¿de qué personaje histórico te gustaría vengarte?

- El deseo de venganza no es algo que me mueva demasiado. ¡Tuve que pensar mucho esta respuesta! Me gustaría vengarme de David Foster Wallace, de Sara Gallardo, de Ayrton Senna, de Truman Capote, de Quino. Porque hacían tan bien esas cosas que hacían

- Dentro de la literatura o el cine, ¿cuál es tu personaje vengativo favorito?

- Hay muchos, muchas y muy diversos. Ahora mismo pienso en el comando estadounidense comandado por Aldo El Apache Rein- Brad Pitt- en Bastardos sin Gloria de Quentin Tarantino, ese grupo de soldados judíos, estadounideses y alemanes que colabora con la resistencia francesa para matar soldados alemanes y provocar terror en las filas nazis. Con ese humor oscurito y vengativo, el comando de Apache Rein termina prendiendo fuego a Hitler. De un modo similar, Tarantino se venga o se divierte en Erase una vez en Holywood, jugando a que salva a Sharon Tate de ese triste final que conocemos todxs. Me gusta eso que hace Tarantino. Ese: ¿qué hubiera pasado si? ese “juguemos a cambiar la historia”.

- Balzac decía que “en la venganza el más débil es siempre más feroz” ¿Qué opinás de esa frase?

- Sospecho que hace referencia a aquel que no usa la venganza como moneda corriente. Es más feroz porque tiene la potencia primera, la suerte del principiante. Los ideales puestos en esa única vez que activará el plan macabro. Si la pregunta es si estoy de acuerdo: lo estoy. Creo que, en apariencia, el más débil siempre es el más voraz.

- ¿Existen otros caminos de salida del rencor o el resentimiento?

-El único camino de salida que conozco del rencor y el resentimiento es una buena conversación con mi analista; quiero decir, esa hora que dura la sesión en la que un intercambio de ideas convierte el tema protagonista en algo más bien vaporoso, mágicamente, en un bollo de menor importancia. Sí, tengo la fe puesta en el psicoanálisis. No creo en las venganzas como acción, dan dolor de cabeza y prefiero ahorrar ese Ibupirac.


Nicolás Artusi, periodista

- ¿Alguna vez fantaseaste con algún tipo de venganza?

-La venganza es una fantasía que se me aparece de manera cotidiana, en los casos bien banales y con consecuencias más bien leves: fantaseo con vengarme del taxista que no me para subiéndome en la cuadra siguiente y hablándole todo el viaje si él quisiera escuchar música o, más fabuloso aún, publicando un diario falso con noticias imposibles para el vecino que me lo roba del palier.

 - Si tuvieras la posibilidad de viajar en el tiempo, ¿de qué personaje histórico te gustaría vengarte?

-Me vengaría del conductor del tranvía que atropelló a Gaudí: habría querido ver La sagrada familia terminada o, en su defecto, al arquitecto beato entregando su alma al diablo para poder acabar su obra.

 - Dentro de la literatura o el cine, ¿cuál es tu personaje vengativo favorito?

-Soy fan de todo aquel que se empecine en una venganza bien planeada pero mal ejecutada: Pierre Nodoyuna, por ejemplo, siempre intentando poner un palo en la rueda de los autos locos acaso para vengarse por sus escasas aptitudes deportivas, o Lex Luthor, eternamente traumado por una calvicie galopante que dedica su vida a vengarse del hombre con súper pelo y de paso conquistar el mundo, pero infalible en el fracaso.

 - Balzac decía que “en la venganza el más débil es siempre más feroz” ¿Qué opinás de esa frase?

-Coincido con la frase de Balzac aunque sea un hombre poco fiable: adicto al café (se dice que tomaba más de 80 tazas por día), terminó escribiendo el “Tratado contra los excitantes modernos” como un modo de vengarse por un persistente dolor de estómago.

 - ¿Existen otros caminos de salida del rencor o el resentimiento?

-El desafío deportivo, la pulla, el juego de mesa, Twitter, la apuesta o, más nocivo para uno por persistente y hasta eterno, el trauma y la mufa.


Tamara Tenenbaum, escritora y periodista

- ¿Alguna vez fantaseaste con algún tipo de venganza?

-Sí, muchas veces.

- Si tuviera la posibilidad de viajar en el tiempo, ¿de qué personaje histórico te gustaría vengarte?

-Del tipo que manejaba el camión que embistió el micro donde iba Gilda.

- Dentro de la literatura o el cine, ¿cuál es tu personaje vengativo favorito?

-Jo March.

- Balzac decía que “en la venganza el más débil es siempre más feroz” ¿Qué opinás de esa frase?

-Por supuesto. La venganza de los elegantes es hacer un favor.

- ¿Existen otros caminos de salida del rencor o el resentimiento?

-La generosidad, claro. La peor de las venganzas.

Jazmín Riera, escritora

- ¿Alguna vez fantaseaste con algún tipo de venganza?

-Creo que tal vez cuando era más chica. Solía hacer comedia musical, era muy tímida, por ende siempre terminaba en la fila de atrás. Y recuerdo haber pensado “cuando sea más grande ya verá este profesor…”. Más que una venganza, tal vez era un intento mental de programar una futura revancha. Por suerte dejé comedia musical, no era lo mío.

- Si tuvieras la posibilidad de viajar en el tiempo, ¿de qué personaje histórico te gustaría vengarte?

-Poniéndome en el rol de vengadora me resulta difícil elegir a alguien. Es raro poder experimentar este tipo de resentimiento con alguien que me precedió en el tiempo, porque al no ser contemporáneo mío no tuve punto de contacto que lo relacione con mi vida actual, pero si tuviera que elegir a un personaje de la historia, creo que es muy probable que vaya por Hitler.

- Dentro de la literatura o el cine, ¿cuál es tu personaje vengativo favorito?

-Cuando era pequeña, una de mis películas favoritas principalmente cuando se acercaba la navidad, era “El grinch”, así que creo que tengo que elegirlo a él por el humor y la acidez que maneja en su venganza. 

- Balzac decía que “en la venganza el más débil es siempre más feroz” ¿Qué opinás de esa frase?

-No sé si me gustaría usar la palabra débil, pero puedo entender a lo que se refiere. Siento en algún punto, que en el ser humano la acumulación de rencor y resentimiento puede ir potenciando esa sed de venganza. Porque al ser personalidades frágiles que no puede extrovertir sus sentimientos negativos, van generando agresión interna posiblemente incontrolable. Termina convirtiéndose casi en un arma de una venganza que terminará explotando por los aires.

- ¿Existen otros caminos de salida del rencor o el resentimiento?

-Creo que a través del perdón con el otro y con uno mismo. Abrazar ese sentimiento, curarlo con paciencia y comprensión. A veces se hace difícil porque pienso que la persona no llega a ser totalmente consciente de su interna y eso es complicado. Es muy importante poder extrovertir ese sentir y poder cambiar la energía para que pueda transmutar esa posible agresión.

Gentileza de Revista Quid.




martes, 4 de febrero de 2020

5 preguntas sobre "la felicidad"

Cinco preguntas a cinco personalidades de la cultura sobre el tema de tapa de revista Quid: la felicidad

Por  Nando Varela Pagliaro



Liliana Heker, escritora

Kant decía que “la felicidad, más que un deseo, alegría o elección, es un deber”. ¿Está de acuerdo?

-En lo personal, no considero a la felicidad como un deber; en cambio la siento una responsabilidad respecto de los otros. Creo, sí, que una debe estar abierta a esos momentos plenos –felices-- en los que, de pies a cabeza, se siente en perfecta armonía consigo misma y con el mundo. Que hay que vivirlos intensamente y atesorarlos. Pero, según mi propia elección de vida, son solo eso: momentos privilegiados. No un estado permanente, ya que la percepción de la inarmonía, de la injusticia, que impide sin duda que una sea feliz, permite en cambio una actitud de lucha que impulsa a cambiar aquello que una considera que está mal. Otra cosa distinta es la alegría. Reconozco que estoy bastante dotada para la alegría, para disfrutar intensamente con los innumerables y diversos placeres que me ofrece la vida. Pero esas experiencias vitales, vividas hasta el hueso, no deben confundirse con la felicidad que, como estado permanente, se parecería bastante a la comodidad, o al egoísmo.

-¿Se puede ser feliz en un contexto adverso?

-Sí. Siempre he sostenido que la verdadera sabiduría de vivir consiste en saber estar bien en los momentos malos, ya que en los buenos resulta bastante fácil y natural.

-¿Cree que hay una correlación entre la felicidad y el nivel de ingreso?

-Si fuera así, yo sería una persona bastante desdichada ya que, durante buena parte de mi vida, mis ingresos hicieron que llegara a fin de mes con la lengua afuera. Lo que tuve, sí,  fue una excelente educación –gracias a la escuela pública y el estímulo de los que me rodeaban--, una buena alimentación, gracias a mis padres sabios y maravillosos, un techo bajo el cual resguardarme, y todo el cariño y la protección que necesitaba. Creo que toda persona debería recibir como mínimo ese caudal para tener luego la posibilidad de elegir su propio camino y, tal vez, acceder a la felicidad.

-¿Se puede ser feliz en soledad?

-Sí, la soledad tiene un encanto muy especial, incanjeable, y, cuando se da, hay que saber descubrir y disfrutar ese encanto. Creo que quien sabe ser solo es capaz de ser libre. Y, también, de elegir y valorar --sin presiones-- la compañía.

-Si tuviera que elegir solo uno, ¿cuál diría que fue su día más feliz?

-Afortunadamente, tuve muchos momentos felices, cada uno con su propia belleza y su propia intensidad. Pero recuerdo de una manera muy especial el primero de esos momentos. Yo estaba por cumplir ocho años, un tío nos había prestado un departamento en Mar del Plata, y mis padres, mi hermana y yo nos levantamos a las cinco de la mañana para esperar el auto que nos iba a venir a buscar. Yo, que era ferozmente insomne, por primera vez me sentía autorizada  a estar despierta a la madrugada. Conocí la calle a esa hora maravillosa. Mi hermana y yo, abrazadas –no era habitual entre nosotras ese cariño tan manifiesto--  caminábamos por la vereda cantando un bolero. Y teníamos por delante algo todavía más hermoso que el mar: el sueño del mar.


Mauro Libertella, periodista y escritor

- Kant decía que “la felicidad, más que un deseo, alegría o elección, es un deber”. ¿Está de acuerdo?

-Diría que no estoy de acuerdo, aunque objetar a Kant se me antoja algo desmedido. Seguramente él lo pensó mejor que yo. Diría, en todo caso, que lo que me hace ruido es el concepto de deber asociado a algo tan personal, tan subjetivo e inexplicable como la felicidad. Perdón, Immanuel.

 -¿Se puede ser feliz en un contexto adverso?

-Supongo que sí. Mi canción preferida de Franco Battiato termina diciendo esto: "Mi maestro me enseñó que es difícil encontrar el alba dentro de las sombras". En esa búsqueda pasa el tiempo mucha gente. Nunca se vive en la adversidad total, pero sabemos bien que tampoco se puede vivir en la felicidad total.

 -¿Creé que hay una correlación entre la felicidad y el nivel de ingreso?

-El capitalismo nos hizo creer que sí. Ya citamos a Kant, a Battiato, así que ahora evoquemos a Los Auténticos Decadente: "El dinero no es todo, pero cómo ayuda".

 -¿Se puede ser feliz en soledad?

-A mí me gusta mucho la soledad, la busco, disfruto especialmente los momentos en los que estoy solo, pero supongo que los disfruto porque son la excepción y no la norma de mi vida. La soledad estructural, dicen los que saben, produce depresiones irreversibles.

 -Si tuviera que elegir solo uno, ¿cuál diría que fue su día más feliz?

-Qué difícil. Son muchos, aunque no tantos. Quizás suene snob, pero el primero que aparece ahora es este: un día completo que pasé en Londres (mi ciudad preferida), solo, sin nada que hacer más que caminar. Era otoño (mi estación preferida), hacían 19 grados, me sentía bien, tenía un poco de dinero para gastar y ninguna preocupación en la cabeza. Tuve en todo momento la consciencia plena de que era un día irrepetible, y lo fue.


Hinde Pomeraniec, periodista y escritora

 -Kant decía que “la felicidad, más que un deseo, alegría o elección, es un deber”. ¿Está de acuerdo?

- Bueno, en general no me gusta sentirme “obediente” en relación con algo gozoso, aunque sí encaro la vida con una idea similar de imperativa que es la de disfrutar todo lo posible lo que hago y lo que vivo, pero también lo que hacen y lo que viven todos mis seres amados.
  
-¿Se puede ser feliz en un contexto adverso?

- Sí, claro. En mi caso yo tenía 15 años cuando fue el último golpe militar y, sin embargo, en medio de ese contexto de tragedia, en esa oscuridad social, política y económica crecí como toda adolescente vital y tuve muchos momentos felices, naturalmente reservados a los espacios familiares y más íntimos, aunque también -con las limitaciones del caso- en algunos pocos espectáculos que nos llevaban a socializar la alegría. Recuerdo por ejemplo recitales de rock nacional, obras de teatro en el San Martín y también recuerdo la loca felicidad de ver a una sindicalista reclamar en una fábrica por sus derechos en medio de aplausos. En realidad, fue en un gran cine de la calle Santa Fe (si no me equivoco, el Grand Splendid donde hoy está El Ateneo) y hablo de “Norma Rae”, la película con Sally Field que pude ver ahí, posiblemente como parte de algún ciclo. Hubo gente que sobrevivió a los campos de concentración y que recuerdan la felicidad efímera que encontraron en un libro, un relato o en una canción.
  
-¿Cree que hay una correlación entre la felicidad y el nivel de ingreso?

- Creo que sin tener resueltas cuestiones vitales la felicidad es un sueño completamente ajeno. Comer, tener buena salud y una buena educación son trampolines a momentos de felicidad, sin eso garantizado, todo es más triste y sobre todo más injusto. Por otra parte, se sabe que el dinero no garantiza la felicidad, pero puede ayudar. En mi caso, pocas cosas me hacen más feliz que viajar y conocer otros mundos. Y eso, sin plata, se complica mucho. En definitiva, todo siempre es relativo y lo que para uno es plata, para otro puede ser un vuelto y para otro, una fortuna imposible. 
  
-¿Se puede ser feliz en soledad?

- Si, definitivamente. Leer -aunque puede ser una actividad colectiva- es la mayor parte de las veces una actividad solitaria. Escuchar música o ver arte, también. Esas son cosas que a mí me hacen feliz. También viajo mucho sola y disfruto de eso. Posiblemente porque sé que son momentos solitarios y no largas etapas. Soy una persona muy aferrada a la familia; me cuesta imaginarme sola del todo y por mucho tiempo.
  
-Si tuviera que elegir solo uno, ¿cuál diría que fue su día más feliz?

- Me resulta difícil elegir uno solo y como soy bastante convencional, me cuesta creer que haya momentos que puedan superar los nacimientos de mis tres hijos. Sin embargo, podría pensarlos a los tres juntos y elegir alguna noche de vacaciones, con ellos mucho más chicos y ya durmiendo, después de un día de sol, arena y agua. Y cosas ricas. Y muchas risas. Si me tocara salir de mi círculo más íntimo, seguramente elegiría el 30 de octubre de 1983, porque fue un día de felicidad única y colectiva, cuando todavía la mayoría de nosotros pensaba que la mejor Argentina, la más democrática, estaba ahí nomás, al alcance de la mano y de una elección.


Diego Frenkel, músico

-Kant decía que “la felicidad, más que un deseo, alegría o elección, es un deber”. ¿Está de acuerdo?

-La felicidad desde nuestro punto de vista occidental es una palabra utópica. Para mí es un estado del alma, temporal y transitorio, como todos los estados. Desde ningún punto de vista la puedo pensar como un deber porque ya la palabra deber opera prácticamente en contra del estado de felicidad. Toda idea de deber es un poco una coerción a la libertad y la felicidad justamente se trata de un estado de libertad. Deber significa hacer o buscar algo que no necesariamente está en el espacio del deseo ni de lo creativo. La felicidad es un estado transitorio que considero que está conectado con lo creativo, el amor y el encuentro con el otro, ese otro en un sentido amplio tanto como ser genérico: hijo, madre, amor, mujer, hombre, cualquier forma de género, naturaleza o espacio. La felicidad también tiene que ver con el Yo que se despliega, se sale de su mirada autorreferente y conecta con la profundidad y la infinitud de la otredad.

-¿Se puede ser feliz en un contexto adverso?

-Se puede ser feliz en un contexto adverso porque los contextos en su mayoría son adversos. La adversidad, entendida como obstáculo, puede incluso hacer propicia la felicidad porque la felicidad tiene que ver también con el esfuerzo y el logro con el logro de la apertura, de lo creativo. Ahora, hay niveles de adversidad en los que en realidad la palabra adversidad no aplica, podría ser otra palabra tal como traba vital, asfixia, muerte en vida, sujeción del yo. Es decir, la esclavitud, la sujeción de uno a un otro, la pérdida de las libertades básicas y el derecho a existir de cualquier ser, humano o no, obviamente no hacen propicia la felicidad, pero eso no se trata de adversidad, eso es algo más , es estar envuelto en una situación de malestar profundo hoy,  en general dado por una injusticia acometida por  un otro paranoico y egoísta o estar envuelto en una sicopatía social e histórica como suele ser en nuestra sociedad en gran escala, esto incluye la pobreza material y de las otras, el ser convertido en objeto en la maquinaria de producción o quedar afuera cual resto inmundo, destruye la felicidad.

-¿Cree que hay una correlación entre la felicidad y el nivel de ingreso?

-La relación felicidad y nivel de ingresos implica que estamos pensando dentro del paradigma del capitalismo. Es decir, nos planteamos dentro del capitalismo en esta pregunta como si viviéramos en él como en un paradigma ineludible de la existencia.
Cuando en realidad la idea de ingreso, si nos referimos al ingreso económico, está directamente vinculada con la idea de que el dinero es parte de nuestra naturaleza.
En principio, dentro de este contexto social de un capitalismo históricamente de los más injustos que ha habido, de los más desbalanceados, obviamente considero que las personas que están en el escalafón más bajo desde el punto de vista de quienes miden estos escalafones, en el estrato más bajo, en el más deshumanizado y desconsiderado como sujeto, la idea de felicidad es más difícilmente plausible. Porque aquí el dinero está conectado con la posibilidad de “ser" en el sentido más básico de lo que eso significa. Es decir, tener un estado corporal- químico y anímico básico. Cuando el cuerpo ha perdido su condición de sujeto y cuando desde un entorno social es tratado como objeto es imposible que pueda haber un estado de felicidad porque sí, la felicidad está conectada con una libertad, la libertad de ser y poder dar cauce a nuestros deseos como sujetos.  

-¿Se puede ser feliz en soledad?

-No sé si se puede ser feliz en absoluta soledad, lo que pasa es que el concepto de absoluta soledad depende muy profundamente de uno mismo, de cuán conectado esté con los-lo demás uno. La soledad absoluta es la falta de amor y ahí es muy difícil encontrar estado de gratitud, de felicidad. De todas maneras, no creo en la idea de “ser feliz", quiero destituir esa idea. Para mí la felicidad es un estado transitorio. En todo caso, sí creo en transitar la vida con el máximo bienestar.
  
-Si tuviera que elegir solo uno, ¿cuál diría que fue su día más feliz?
  
-Me gusta seguir pensando fuera de la escala de" mejor o peor". Creo que parte de la infelicidad que sostiene nuestra sociedad es este pensamiento binario. Así como la idea de que el nivel de ingresos plantea la realidad situada en este paradigma que es nada más y nada menos que el capitalismo, en donde los niveles de ingresos económicos determinan el estatuto social de un sujeto y su capacidad de goce, el pensamiento binario de "lo mejor o lo peor", forma parte de esta misma trampa filosófica de la que tenemos que salir. Si hay un camino positivo para encontrar más espacios, ya no de felicidad como estado utópico, sino de bienestar del alma, de tranquilidad necesaria y de capacidad de darle cauce a nuestros deseos es salir del pensamiento binario: hombre-mujer, rico-pobre, oprimido y opresor, el pensamiento binario que determina esta crisis constante de oposiciones en las cuales se degrada nuestra integridad.


Pamela Stupia, escritora

-Kant decía que “la felicidad, más que un deseo, alegría o elección, es un deber”. ¿Está de acuerdo?

-Sí, estoy de acuerdo. A veces es difícil porque nuestra felicidad depende de muchas cosas, sin embargo, creo que también somos muchas veces responsables de ella. De salir a buscarla, de entender qué nos hace felices y cómo llegar a eso. Todos deberíamos plantearnos la meta de ser felices e ir por ello.
  
-¿Se puede ser feliz en un contexto adverso?

-Creo que la felicidad son momentos y podemos tener momentos felices incluso en épocas no tan buenas. El problema es que muchas veces creemos que solo seremos felices cuando nuestra vida sea perfecta, lo cierto es que esa perfección no es tan real y, por ende, no es necesaria.

-¿Creé que hay una correlación entre la felicidad y el nivel de ingreso?

-Definitivamente no.

-¿Se puede ser feliz en soledad?

-Claro que sí. Todos tenemos metas o deseos diferentes y no creo que sea necesario estar rodeados de personas para alcanzarla. Es lindo compartir la felicidad, claro, pero creo que igualmente debe ser en cierto punto individual, no dependiente de otra persona.

 -Si tuviera que elegir solo uno, ¿cuál diría que fue su día más feliz?

- El día que terminé de escribir mi primera saga, 14/7. Me sentí muy feliz al entregarla porque significó mucho para mí: un sueño cumplido, un nuevo camino y una demostración a mí misma de que se puede ser feliz en momentos adversos. La posibilidad de escribir esa saga surgió cuando acababa de perder a mi abuela y fue lo que me sacó de ese pozo del que siempre creemos que nunca podremos salir. Y estuve acompañada durante todo el proceso de esa saga por mi familia, mis amigos y los que quiero. Fue especial.

Publicado originalmente en Revista Quid.



jueves, 10 de octubre de 2019

5 preguntas sobre "nuevos clásicos"



Cinco preguntas a cinco personalidades de la cultura sobre el tema de tapa de revista Quid: nuevos clásicos.

Por  Nando Varela Pagliaro


Josefina Licitra (periodista, escritora)

- ¿Qué elementos hacen que una obra sea considerada un clásico?

-Una obra es un clásico, a mi entender, cuando la línea superficial del relato -la que está atravesada por elementos de trama y marcas de época- está sostenida por una segunda línea mucho más poderosa y menos visible, que va emergiendo de a poco y que pone en juego temas universales sobre los que siempre nos haremos preguntas: el amor, el odio, la juventud, la venganza, la vejez, el miedo a la muerte, el sexo. Cuando esos temas, que no envejecen, ganan terreno sobre la trama sin volverse sentenciosos, quizás -suponiendo que esta ecuación funciona- se pueda pensar en esa obra como un clásico.

- ¿En qué se diferencian los clásicos antiguos de los más contemporáneos?

-En las formas. En el ropaje. En la trama superficial. La segunda trama, en cambio, es siempre la misma.

- ¿Cuáles son sus nuevos clásicos preferidos?

-"Nuevo clásico" por momentos me parece un oxímoron. El único testeo imbatible para saber si un libro es un clásico es el paso del tiempo: ahí está el filtro que permite ver cuánto permanece y cuánto se pierde de una obra. Así y todo, creo que El guardián en el Centeno, de Salinger, buena parte de la obra de Carver (en especial el cuento Diles a las mujeres que nos vamos), Desgracia, de Coetzee, Los Detectives Salvajes, de Bolaño, algunos cuentos de Alice Munro (como Muebles de familia) y otros cuentos de Abelardo Castillo (como La madre de Ernesto) ya están, para mí, en el terreno de lo clásico. De todos modos, las listas son odiosas. Cada vez que nombro, inevitablemente, omito.

- ¿Con qué autor (vivo o muerto) de alguna obra que sea considerada un nuevo clásico le gustaría compartir una cena? ¿Por qué?

-Con Bolaño, porque dicen que hablaba mucho y eso me tranquiliza. No soportaría una cena con baches.

- ¿Qué obra actual cree que en el futuro va a ser considerada un clásico?

-Ya cometí una injusticia en la tercera pregunta. ¡No me hagan cometer otra en esta!


Tomas Abraham (filósofo, escritor)


- ¿Qué elementos hacen que una obra sea considerada un clásico?

-Me referiré a la literatura en general (que incluye a la filosofía y al ensayo). Una obra clásica es la que no deja de tener lectores. Siempre vuelve. Es objeto de infinitos comentarios que intentan restituir su significado original. Pertenece a un tiempo diferente, a un futuro anterior o un pasado por venir.

- ¿En qué se diferencian los clásicos antiguos de los más contemporáneos?

-Un clásico por definición es hijo del tiempo, hijo y no hermano o padre. Un contemporáneo es clásico por una promesa de fidelidad de lectores futuros. Una apuesta.


- ¿Cuáles son sus nuevos clásicos preferidos?

-Clásicos son Platón y Shakespeare, a los que me dediqué por personificar en la filosofía y la literatura, las dos cimas del género.

- ¿Con qué autor (vivo o muerto) de alguna obra que sea considerada un nuevo clásico le gustaría compartir una cena? ¿Por qué?

-Con Hannah Arendt y Lou Andreas Salomé. Porque son bellas e inteligentes.

- ¿Qué obra actual cree que en el futuro va a ser considerada un clásico?

-La de Michel Foucault en la filosofía, Primo Levi e Imre Kértesz en la ética, la de Paul Veyne y Tulio Halperín Donghi en la historia, la de Pessoa y Gombrowicz en la literatura, y la de Bob Dylan en el arte en general.


Manuel Moretti (Compositor, cantante de Estelares)

- ¿Qué elementos hacen que una obra sea considerada un clásico?

-Quizás un clásico sea un ejercicio de uno o varios artistas que encuadra perfectamente con una época, como un registro de esa época, con la emocionalidad, con el lenguaje que los artistas usaron para armar ese objeto que después se transformó en un clásico. A veces lleva tiempo decodificar estas lecturas, pero tiene una característica que es que gusta mucho y atraviesa la cultura popular. Todo clásico debe estar muy cercano a lo popular.

- ¿En qué se diferencian los clásicos antiguos de los más contemporáneos?

-Se me ocurre que la primera diferencia sería el lenguaje. Conforme pasa el tiempo, el lenguaje va cambiando y también cambia la interrelación de los artistas con el público, con su material. También pienso que esta época es mucho más rápida que la anterior. La vorágine actual hace que todo caiga más pronto. Por otro lado, con muchas obras suele ocurrir que no son entendidas en su época y luego se convierten en clásicos.

- ¿Cuáles son sus nuevos clásicos preferidos?

-Hay muchos clásicos actuales, dentro del mundo del cine pienso en Tarantino y Almodóvar. Hay algo en su manera de narrar que atraviesa todas las capas conceptuales y que los hace inconfundibles
.
- ¿Con qué autor (vivo o muerto) de alguna obra que sea considerada un nuevo clásico le gustaría compartir una cena? ¿Por qué?

-Justo ahora que estoy en España, si estuviese vivo, me gustaría estar bebiendo y escuchándolo contar anécdotas y diseccionando universos a ese crack que fue Roberto Bolaño. Sin dudas, uno de los mejores escritores de los últimos años. 2666 es un ejercicio maravilloso de literatura moderna.

- ¿Qué obra actual cree que en el futuro va a ser considerada un clásico?

-El espectáculo del tiempo de Juan José Becerra es una novela impresionante. Ojalá merezca algún día ser un clásico por la exquisitez y la profundidad en cómo está narrado. En la música, pensaba también que Wos, Louta, Ca7riel y Paco Amoroso son pibes que tienen algo que no suena en la media, y tal vez con un desarrollo determinado puedan llegar a convertirse en clásico.


Eugenia Zicavo (periodista, socióloga)

- ¿Qué elementos hacen que una obra sea considerada un clásico?

- Los “clásicos” son libros que pasan la prueba del tiempo y siguen siendo leídos por distintas generaciones de lectores. En lo personal, rescato lo que dice Ítalo Calvino en "Por qué leer los clásicos": “Tu clásico es aquel que no puede serte indiferente y que te sirve para definirte a vos mismo en relación y quizás en contraste con él”.

- ¿En qué se diferencian los clásicos antiguos de los más contemporáneos?

- Los "clásicos antiguos" son los que consolidaron su fama a lo largo de distintas épocas y diferentes culturas. Los que siguen cosechando reediciones y nuevos lectores en todo el mundo. Generan un respeto especial que, por un lado, fomenta su lectura y por el otro les juega en contra: muchos los asocian erróneamente con un consumo erudito o incluso aburrido que provoca la pereza de "hacer el esfuerzo" (y también la vergüenza por no haberlos leído, y la consecuente mentira de que sí los leyeron). Los clásicos contemporáneos son en algún sentido "menos clásicos" y aún guardan una mayor cercanía de época con sus lectores, que en el imaginario social se vuelven más accesibles.

- ¿Cuáles son sus nuevos clásicos preferidos?

- Entre mis "nuevos clásicos" preferidos del siglo XX: "Lolita" de Nabokov, "A sangre fría" de Capote, "1984" de Orwell, "Matadero 5" de Vonnegut y "El segundo sexo" de De Beauvoir.

- ¿Con qué autor (vivo o muerto) de alguna obra que sea considerada un nuevo clásico le gustaría compartir una cena? ¿Por qué?

- Me encantaría compartir una cena con Kurt Vonnegut, un hombre de muchas vidas, con un talento descomunal y un sentido del humor exquisito. Creo que sería un excelente compañero de copas.

- ¿Qué obra actual cree que en el futuro va a ser considerada un clásico?

- Ojalá toda la obra de Alessandro Baricco y de Philip Roth.


Antonio Birabent (músico, actor)

¿Qué elementos hacen que una obra sea considerada un clásico?

-En gran medida la promoción que esa obra tenga. Y también algo inexplicable, misterioso.

-¿En qué se diferencian los clásicos antiguos de los más contemporáneos?

-Simplemente en el efecto que produce el paso del tiempo.

-¿Cuáles son sus nuevos clásicos preferidos?

-Disfruto de la música sin pensarla tanto. Entiendo que la condición de clásico es muy personal y cambiante al mismo tiempo.

-¿Con qué autor (vivo o muerto) de alguna obra que sea considerada un nuevo clásico le gustaría compartir una cena? ¿Por qué?

-Aníbal Troilo. Su obra es una identidad de esta ciudad y anhelo esa época que describe.

¿Qué obra actual cree que en el futuro va a ser considerada un clásico?

-Prefiero no saberlo.

Publicada originalmente en Revista Quid.


miércoles, 26 de junio de 2019

5 Preguntas sobre la verdad



Cinco preguntas a cinco personalidades de la cultura sobre el tema de tapa de revista Quid: la verdad.

Por  Nando Varela Pagliaro



Iván Noble

-Stephen King dice que “sólo los enemigos dicen la verdad. Los amigos y los amantes siempre mienten en algún punto”. ¿Está de acuerdo?

-Los enemigos dicen la verdad sólo si son nobles, lo cual no es demasiado habitual: la enemistad no tiene buenos modales. A los amigos los quiero absolutamente condicionales; que se alejen de mí, previo aviso, cuando me convierta en un estúpido. Los amantes mienten por piedad; en mi caso solo pido que lo hagan poco y cada vez mejor.

-Si tuviera que elegir entre vivir en una mentira o morir por una verdad, ¿qué elegiría?

- Vivir en una mentira aireacondicionada. No quiero morirme. Aunque la muerte sea la única verdad con mayúsculas de nuestra vida.

-Así como hay distintos tipos de mentiras, ¿existen distintos tipos de verdades?

-En la Góndola de la existencia hay de todo: verdades con fecha de vencimiento, verdades en oferta, verdades 2 x 1. Menos irrompibles, hay de todo tipo.

-Se suele decir que nada es verdad y nada es mentira, que todo depende del cristal con el que se mira. ¿Es así?

- Es una frase demasiado hospitalaria para con los canallas. Sospecho que la inventó algún sátrapa con fines exculpatorios.

-¿Cómo sería un mundo en el que todos dijesen la verdad?

 - Más que mundo sería un matadero.


 Beatriz Sarlo

-Stephen King dice que “sólo los enemigos dicen la verdad. Los amigos y los amantes siempre mienten en algún punto”. ¿Está de acuerdo?

-Desconfío de las afirmaciones que parecen máximas y aspiran a ser generales. Los enemigos pueden ofender o atacar con una verdad, pero también puede ofender con una mentira. Sobre los amantes y los amigos, no hay modo de saberlo, salvo que uno se ponga como representante de alguna de esas categorías. Si se me ocurriera considerarme una representante (algo que no se me ocurre, pero ocupemos ese lugar, ya que la pregunta lo abre), diría que la mentira es tan inevitable como la verdad y que todo depende de su combinación.

-Si tuviera que elegir entre vivir en una mentira o morir por una verdad, ¿qué elegiría?

-Ignoro si realmente estoy viviendo en una mentira. Sería adjudicarme una capacidad de juicio que no tengo. Creo, en cambio, que me tienta la idea de morir por algo.

-Así como hay distintos tipos de mentiras, ¿existen distintos tipos de verdades?

-Por supuesto. Excepto para un pensamiento totalitario. Y quizá para alguna ciencia exactísima.

-Se suele decir que nada es verdad y nada es mentira, que todo depende del cristal con el que se mira. ¿Es así?

-Hace por lo menos tres siglos que se sabe que la perspectiva sobre el mundo y los actos es fundamental para atribuirles verdad o falsedad y aceptarlos como verdaderos o discutirlos como falsos.

- ¿Cómo sería un mundo en el que todos dijesen la verdad?

No lo sé. No parece un mundo posible. ¿Un mundo acaso sin ficciones?



Gabriela Cabezón Cámara

-Stephen King dice que “sólo los enemigos dicen la verdad. Los amigos y los amantes siempre mienten en algún punto”. ¿Está de acuerdo?

-Supongo que estamos tomando una definición de verdad más o menos estrecha. Por ejemplo, la del cuento del rey desnudo en la carroza. Amigos y amantes, creo yo, dirían la verdad: “dale, vestite un poco, cariño” o, si ya estuvieras desnuda en la carroza, te pasarían un saquito. Los enemigos más bien te dejarían salir en bolas para reírse un rato o para desprestigiarte. Incluso podrían inventar que saliste desnuda cuando saliste vestida y hacer circular la noticia por los medios, por ejemplo. Para cuando se enteren de que no era cierto, vos ya sos la loca que anda en culo en una carroza en la cabeza de mucha gente.

- Si tuviera que elegir entre vivir en una mentira o morir por una verdad, ¿qué elegiría?

-Depende de qué mentira y qué verdad. La vida me parece muy hermosa en líneas generales, aun con sus muchos bajos. Y, si sigue, da la oportunidad de reparar y de luchar por la verdad que sea. Pero, insisto, depende de lo que implique la mentira.

- Así como hay distintos tipos de mentiras, ¿existen distintos tipos de verdades?

-Creo que sí. Están los hechos del tipo “se cayó el florero” y ves ahí las flores desparramadas entre los vidrios y el agua. Eso, en principio, no afecta los intereses de nadie. Ahora bien, si vos decís la Conquista de América fue un genocidio infame que, además, no terminó nunca porque aún hoy lo perpetran las gobiernos y los empresarios extractivistas de turno, habrá gente que dirá que no fue así, que fue una gesta humanitaria que nos trajo las catedrales y el castellano, que aparentemente ha sido un instrumento para la paz de hispanoamérica, una región sin conflictos ni masacres aberrantes desde que todos hablamos el mismo idioma, como todos sabemos y como nos contó Mario Vargas Llosa en el último Congreso de la Lengua: “Ni los historiadores, ni los lingüistas ni los sociólogos se han puesto de acuerdo sobre cuántas lenguas existían en América con la llegada de los españoles y portugueses, pero lo que se sabía es que los americanos no se entendían y por eso mismo se entremataban. América era una Torre de Babel cuando llegaron los europeos y estaba literalmente bañada en sangre”. Una Babel, como Europa, que ya se ve lo mal que está porque los italianos hablan italiano, los franceses francés, los rumanos rumano y así no sé cuántas decenas de lenguas. Y la tesis infantil y cínica de que las guerras existen porque la gente no se entiende.

- Se suele decir que nada es verdad y nada es mentira, que todo depende del cristal con el que se mira. ¿Es así?

-No. El florero se cayó. Matar millones de personas es un genocidio. Y los palos borrachos florecen en otoño con flores gigantes de hermosura carnosa. Que existan las interpretaciones y los marcos teóricos y los intereses particulares no niega que hay algo ahí que es un mundo y que está más allá de las máquinas simbólicas que nosotros los seres humanos necesitamos para vivir.

- ¿Cómo sería un mundo en el que todos dijesen la verdad?

-Muy diferente de este.



Angie Sammartino

-Stephen King dice que “sólo los enemigos dicen la verdad. Los amigos y los amantes siempre mienten en algún punto”. ¿Está de acuerdo?

-Totalmente de acuerdo. Hay ciertas verdades que no estamos preparados para conocer o enfrentar en determinados momentos, una persona que te quiere no dice siempre la verdad, pero sí sabe en qué momento la necesitás y en qué momento no.

-Si tuviera que elegir entre vivir en una mentira o morir por una verdad, ¿qué elegiría?

-Vivir en una mentira... siempre y cuando, nunca me entere.

- Así como hay distintos tipos de mentiras, ¿existen distintos tipos de verdades?

-Absolutamente. Creo que hay tantas verdades como personas, porque las miradas de los hechos siempre son subjetivas y creadas desde la historia de cada uno.

-Se suele decir que nada es verdad y nada es mentira, que todo depende del cristal con el que se mira. ¿Es así?

-Sí. Pero nunca vas a saber si mi respuesta es verdad o mentira.

- ¿Cómo sería un mundo en el que todos dijesen la verdad?

-Creo que sería un mundo muy cruel porque detrás de algunas mentiras o verdades no dichas se esconden buenas intenciones que son fruto de la empatía y el amor.




Gonzalo Heredia

-Stephen King dice que “sólo los enemigos dicen la verdad. Los amigos y los amantes siempre mienten en algún punto”. ¿Está de acuerdo?

-Estoy de acuerdo con que solo los enemigos dicen la verdad, pero creo que es porque existe un juego de espejos con respecto a cómo se usa la mentira y cómo se usa la verdad. A veces la verdad se usa para proyectar en el otro, zonas que no quiere verse. En cambio, la mentira siempre es con uno. Nosotros podemos ver la mentira mucho más explícita en el otro, más que en uno y creo que por eso el enemigo sí dice la verdad, y la dice porque quiere ganar una batalla o lo que sea.

-Si tuviera que elegir entre vivir en una mentira o morir por una verdad, ¿qué elegiría?

-Cotidianamente vivimos en una mentira, desde lo diario en una estructura familiar hasta el Estado proporcionándole leyes a una sociedad. Vivimos en una mentira y la gran zanahoria que tenemos por delante es morir por una verdad. Al final de nuestras vidas todos tenemos esta fantasía de encontrar una revelación en la que por fin descubramos el todo.

- Así como hay distintos tipos de mentiras, ¿existen distintos tipos de verdades?

-No sé si hay diferentes tipos de verdades, pero sí hay distintos recortes. La verdad se puede recortar.

-Se suele decir que nada es verdad y nada es mentira, que todo depende del cristal con el que se mira. ¿Es así?

-Esto lo asocio con el punto de vista del narrador, por eso la literatura es tan maravillosa. Creo que el gran mérito de cada uno es tener muchos de estos cristales, un centennial diría filtros y esos filtros te lo da la experiencia. Creo que cuantos más tenés, más varía tu punto de vista y podés conocer otras aristas. 

- ¿Cómo sería un mundo en el que todos dijesen la verdad?

-Sería un mundo bastante aburrido porque no existirían las historias.

Publicada originalmente en Revista Quid.