miércoles, 22 de septiembre de 2010

Historia de una foto


En el blog de Juan López, fotógrafo de La Nación, salió que la foto que ilustra esta entrada es la más vendida de la historia. Para mí esa imagen fue el primer poster erótico de mi infancia. Quintana, el dueño del taller que estaba al lado de mi casa, la tuvo colgada en sus paredes unos cuantos años.
Recién ahora me entero que la foto en cuestión se llama "Tennis Girl", que la sacó el fotógrafo inglés Martín Elliot en las canchas de la Universidad de Birmingham. La chica, objeto de mis primeras fantasías, se llama Fiona Butler. En aquel entonces tenía sólo 18 añitos y era la novia de Elliot, razón por la cual no cobró ni un peso por mostrarle su cola al mundo. De todos modos, mal no le fue. Fiona, como tantas otras modelos que no tienen un pelo de tontas, se terminó casando con un millonario.

martes, 21 de septiembre de 2010

Crónicas de la miseria

Ninguna cooperativa u ONG paga el tiempo que lleva hacer las cosas bien. Eso en principio limita mucho la agenda porque los periodistas pueden narrar sobre una muy escasa gama de posibilidades, siempre atada además a no complicar la relación de esos medios con los anunciantes. Una de las derivaciones éticas que esto tiene es que los medios naturalizaron las crónicas sobre la miseria que-para interlocutores de clase media como son los periodistas y sus lectores- es un medio que se cuenta solo, por la simple verificación del contraste, con los nenes y sus moquitos duros, los charquitos de agua y las madres gordas de comer en Ugi´s. Los barrios pobres o la cárcel no tienen pantallas publicitarias en sus medianeras y a los pobres no hay que pedirles cien veces una entrevista, casi siempre se constata un abuso de poder por parte del periodista, manipulando con el lenguaje o utilizando herramientas para doblegar voluntades, como grabadores y cámaras. Los pobres tampoco leen, por lo tanto puede haber una total impunidad a la hora de la metáfora porque quién te va a putear, aunque se trate de retórica macanuda y condescendiente. Digamos que el pobrismo da chapa a los medios, generan una fantasía de la inclusión, como si las oraciones producidas por la observación de los vulnerables los enlazara y los trajera del lado bueno, del lado del asfalto. Eso termina de hacer perfecta y autojustificada esa agenda periodística.
Al contrario, el mundo que produce esa miseria queda siempre fuera de la agenda periodística y de las crónicas de nuestros cronistas porque para qué nos vamos a pelear con…Un fenómeno que no es sólo local, de curso, porque los cronistas internacionales o los sudamericanos viajeros hacen versiones ampliadas, por medio de oraciones subordinadas, de las tarjetas postales: “te cuento la historia de los tipos hechos mierda de las pateras, ahora, las manifestaciones del poder económico, los escenarios donde se gestan los males absolutos, ésos, ay no puedo, no me dejan, no quiero no me sale”.
Dentro del mismo análisis, otro límite aparece cuando toma la medida de sus posibilidades personales para investigar, por ejemplo, vivir en una villa durante un mes. Yo no puedo, porque quedé psicológicamente y para siempre del lado de los bidets y el jabón líquido. Reconocido este límite, por quien lo reconozca, creo que no habría que pasarse de listo sobreinterpretando aspectos de la vida de los pobres- los únicos privilegiados de las crónicas- que uno está dispuesto a verificar, como sí puede certificar los jueves midnight de Je ne sai pas en el Faena. Aunque sobre esto no se puede escribir en serio, porque “Alan, Alan que es un copado, Alan que es un freak, Alan que conoce narcos rusos, Alan es un amigo y siempre nos da una mano”.
Esteban Schmidt, "La Argentina Crónica".

viernes, 17 de septiembre de 2010

Votá para que Hijos gane U>rock

Necesitamos de su ayuda para ganar la segunda edición de U>rock, el concurso iberoamericano de bandas para universitarios.Lo que tienen que hacer es muy, pero muy fácil. Con sólo ingresar en este sitio y votar ya alcanza.Para poder votar tienen que posicionarse en las estrellas que se encuentran arriba del reproductor.
Como siempre, muchísimas gracias por apoyarnos.
Nos vemos pronto.
Pd:si pueden entren y voten todos los días, así tenemos más chances de ganar.

jueves, 16 de septiembre de 2010

El valor de las dudas


“Yo creo que la literatura no tiene que ver con las respuestas sino con las preguntas. Un buen escritor no es el que intenta iluminar a la humanidad, respondiendo a las grandes cuestiones universales que angustian a sus congéneres sino el que se hace preguntas a sí mismo y las traslada en sus libros al lector, para compartir con él quizás no lo mejor pero sí lo más esencial que posee. Desde este punto de vista, las certezas son mucho menos valiosas que las dudas, y las contradicciones representan más un estímulo que una dificultad. Las verdades como puños, eso sí, hay que buscarlas en otros libros.”
Almudena Grandes, en el prólogo a la edición de "Las edades de Lulú".

viernes, 10 de septiembre de 2010

Cambio de fecha

Por motivos ajenos a la banda, la entrevista de mañana se reprogramó para el sábado 25 de septiembre a las 15 hs.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Mi infancia, mi leguaje y mi patria

"Nací en el barrio Abasto, de Rosario, y jugaba a la pelota con mis amigos en las veredas de empedrado grueso, y el pasto crecía entre los adoquines. En ese momento, la calle Mitre iba de norte a sur, y por ahí pasaban los carros que venían del mercado. Era una época en la que te regalaban el perejil en las verdulerías. Los tipos que manejaban los carros les decían piropos a las mucamas y nosotros nos poníamos colorados. El fútbol tiene, entonces, la gracia de los colores brillantes de mi infancia. Proust decía que la patria es el lenguaje, es la infancia. Bueno, para mí veintidós tipos corriendo detrás de una pelota son mi infancia, mi lenguaje y mi patria".
Rafael Bielsa.

martes, 31 de agosto de 2010

La mano invisible

El mundo político y el mundo económico
no me llegan.
Nada tiene que ver conmigo
la teoría de la "mano invisible" de Adam Smith.
Sus beneficios colectivos o particulares,
no son los míos.
Yo prefiero otra cosa.
Prefiero seguir siempre
con los mismos dos o tres temitas
que llenan mis cuadernos.
¿Acaso no es eso ser escritor?
Encontrar un mundo, una voz,
tener algo que decir que no se haya dicho,
o al menos
que no se haya dicho
como uno cree que puede decirlo.
En eso estoy,
desde que me senté en esta clase.
En eso sigo,
mientras miro pasar mi vida en chancletas por la plaza.

lunes, 30 de agosto de 2010

Marquina en la mañana reparando los rastros que la debilidad le deja cuando duerme


No permitas que nadie te enseñe a escribir, no dejes que nadie te de indicaciones, no te desalientes, no preguntes, aprendé solo , fijate que la inmensa mayoría es basura, que no te guste lo que escribís porque le gusta a la que te gusta, si lo que escribís le gusta a la que querés tirá todo eso, dejá lo que no entendés, no tirés nunca lo que te da vergüenza, poné los nombres verdaderos de tus parientes y amigos, si los cambiás vas a ver que ya no existen, y no se puede escribir de lo que no existe, no dejes que nadie te alabe, cuando te digan que es muy bueno lo que escribís empezá con otra cosa, si se te ocurre un poema escribí en prosa, si te viene una novela, escribí un poemita, nunca corrijas textos que sabés que pueden mejorar , corregí lo que no te acordabas que existía, no te olvides que los bailes están cargados, alguien los puso ahí para que vayas y creás que podés contarlos, escribí de lo que va a pasar como si estuviera pasando, inventá una escritura biográfica, no dejés que la realidad destruya tus papeles, cambiá la realidad para que se parezca a lo que escribís. Si cogés que sea para contarlo, no te encames por amor, nunca, si sufrís que sea para darle existencia a un personaje, no dejés que la experiencia te sirva para algo fuera de la literatura, sé un perro, siempre, apostá al caos, el tiempo después ordena todo, lo junta, la gente le pone nombre a todo lo que hiciste, no hagás caso, de nada, no sirve estar triste por lo que pasa, los que te destruyeron te odian, nunca olvides eso, los que te odian te envidian, no hay vuelta, los que te envidian te aman, y no olvides que esa noche de gloria es eterna y sirve para siempre, nunca vas a poder quejarte. ah, me olvidaba, hay que borrar todo esto...
Daniel Durand.

viernes, 27 de agosto de 2010

Un buen motivo para no ir a terapia


"En realidad, no iría a terapia ni en sueños. La meta de la terapia es hacerte feliz. ¿Qué sentido tiene? La gente feliz no es interesante. Mejor aceptar la carga de infelicidad e intentar transformarla en algo que valga la pena, poesía, música o pintura".
J.M. Coetzee.

lunes, 23 de agosto de 2010

Fogwill a secas



Sin dudas, leer a un escritor que se fue es la mejor manera de recordarlo. Abajo, les dejo un poema de Fogwill, un hombre que, entre otras cosas, me ayudó a pensar y a conocerme un poco más para ver quién soy en realidad.

Llamado por los malos poetas

Se necesitan malos poetas.
Buenas personas, pero poetas
malos. Dos, cien, mil malos poetas
se necesitan más para que estallen
las diez mil flores del poema.

Que en ellos viva la poesía,
la innecesaria, la fútil, la sutil
poesía imprescindible. O la in-
versa: la poesía necesaria,
la prescindible para vivir.

Que florezcan diez maos en el pantano
y en la barranca un Ele, un Juan,
un Gelman como elefante entero de cristal roto,
o un Rojas roto, mendigando
a la Reina de España.

(Ahora España
ha vuelto a ser un reino y tiene Reina,
y Rey del reino. España es un tablero
de alfiles politizados y peones
recién comidos: a la derecha, negros, paralizados, fuera del juego).

Y aquí hay torres de goma, alfiles
politizados y damas policiales
vigilando la casa.

A la caza del hombre,
por hambre, corren todos, saltan
de la cuadrícula y son comidos.

Todo eso abunda: faltan los poetas,
los mil, los diez mil malos, cada uno
armado con su libro de mierda. Faltan,
sus ensayitos y sus novela en preparación.
Ah.. y los curricola,
y sus diez mil applys nos faltan.

No es la muerte del hombre, es una gran ausencia
humana de malos poetas. Que florezcan
cien millones de tentativas abortadas,
relecturas, incordios,
folios de cartulina, ilustraciones
de gente amiga, cenas
con gente amiga, exégesis, escolios,
tiempo perdido como todo.

Se necesitan poetas gay, poetas
lesbianas, poetas
consagrados a la cuestión del género,
poetas que canten al hambre, al hombre,
al nombre de su barrio, al arte y a la industria,
a la estabilidad de las instituciones,
a la mancha de ozono, al agujero
de la revolución, al tajo agrio
de las mujeres, al latido
inaudible del pentium y a la guerra
entendida como continuidad de la política,
del comercio,
del ocio de escribir.

Se necesitan Betos, Titos, Carlos
que escriban poemas. Alejandras y Marthas
que escriban. Nombres para poetas,
anagramas, seudónimos y contraseñas
para el chat room del verso se necesitan.

Una poesía aquí del cirujeo en la veredas.
Una poesía aquí de la mendicidad en las instituciones.
Una poesía de los salones de lectura de versos.

Una poesía por las calles (venid a ver
los versos por las calles...)

Una poesía cosmopolita (subid a ver
los versos por la web...).

Una poesía del amor aggiornado (bajad a ver
poesía en el pesebre del amor...)

Una poesía explosiva: etarra, ética,
poéticamente equivocada.

En los papeles, en los canales
culturales de cable, en las pantallas
y en los monitores, en las antologías y en revistas
y en libros y en emisiones clandestinas
de frecuencia modulada se buscan
poetas y más malos poetas:
grandes poetas celebrados pequeños,
poetas notorios, plumas iluminadas,
hombres nimios, miméticos,
deteriorados por el alcohol,
descerebrados por la droga,
hipnotizados por el sexo
idiotizados por el rock,
odiados, amados por la gente aquí.

En las habitaciones se buscan.
En un bar, en los flippers,
en los minutos de descanso de la oficina,
entre dos clases de gramática,
en clase media, en barrios
vigilados se buscan.

¿Habrá en la tropa?
¿En los balnearios, en los baños
públicos que han comenzado a construir?
¿En los certámenes de versos?
¿En los torneos de minifútbol?
¿Bajo el sol quieto?
¿A solas con su lengua?
¿A solas con una idea repetitiva?
¿Con gente?
¿Sin amor?

No es el fin de la historia, es
el comienzo de la histeria lingual.

Todo comienza y nace de una necesidad fraguada en la lengua.
Falsifiquemos el deseo:
Te necesito nene.
Para empezar te necesito.
Para necesitar, te pido
ese minuto de poesía que necesito, necio:
quisiera ver si me devuelves el ritmo de un mal poema,
que me acarices con sus ripios,
que me turbes la mente con otra idea banal,
y que me bañes todo con la trivialidad del medio.

Y en medio del camino, en el comienzo
de la comedia terrenal, quiero vivir
la necedad y la necesidad
de un sentimiento falso.

Se necesitan nuevos sentimientos,
nuevos pensamientos imbéciles, nuevas
propuestas para el cambio, causas
para temer, para tener,
aquí en el sur.

Y arriba España es un panal
de hormigas orientales:
rumanas, tunecinos,
suecas a la sombra de un Rey.

Riámonos del Rey.
De su fealdad.
De su fatalidad.
De Su Graciosa Realidad.
La realidad es un ensueño compartido.
La realidad de España
es su filosa lengua pronunciando la eñe
y su mojada espada pronunciando el orden
del capital y la sintaxis.

¡Ay, lengua:
aparta de mí este cuerno de la prosperidad clavado en tu ingle,
suturada de chips, y cubre
nuestras heridas con el bálsamo de los malos poemas..!

jueves, 12 de agosto de 2010

Bajas silenciosas


Kevin y George Lucey, padres de un soldado que se quitó la vida, contaron una de las tantas historias que los números ocultan. El 22 de junio del 2004, su hijo Jeff, de 23 años, se colgó en el sótano de la casa (www.democracynow.org, 9-8-10). Era cabo del cuerpo de marines y había regresado de Irak en julio del año anterior. La madre relató que al mes de participar en la invasión enviaba cartas a su novia en las que hablaba de las “cosas inmorales” que él estaba haciendo. Una vez en el hogar, Jeff comenzó a soltar frases inconexas sobre Nasiriya, la ciudad al sudeste de Bagdad en la que tuvo lugar la primera gran batalla de los invasores contra el ejército regular iraquí. Un día recibió a su hermana Amy con lágrimas en los ojos diciéndole que era un asesino. Antes de suicidarse, dejó sobre su cama las chapas de identificación de dos efectivos iraquíes que había matado aunque no portaban armas. Jeff solía mirarlas con frecuencia.
Los psiquiatras y psicólogos militares carecen de conocimientos para enfrentar estas dolencias. Mark Russel, comandante de la Marina especializado en enfermedades mentales, descubrió que el 90 por ciento del personal que cumple esas funciones no tiene la formación necesaria para atender el PTSD. Se limita a prescribir drogas como el Paxil, el Prozac o el Neurontin, que acentúan y hasta producen los síntomas, y a devolver a los soldados a sus unidades (www.usatoday, 17-1-07).
El lunes pasado, el presidente Obama declaró ante una convención de veteranos discapacitados en Atlanta que su gobierno estaba haciendo los máximos esfuerzos para prevenir el suicidio y otras consecuencias del PTSD. Para el padre de Jeff, eso es pura hipocresía.
Acá, la nota completa de Juan Gelman.

viernes, 6 de agosto de 2010

¿El hombre más grande del planeta?


"La primera parte de mi vida fue puro egoísmo. Tan sólo un montón de regalos para mí y para gente que no necesariamente se los merecía. Ahora tengo 44, y me doy cuenta de que mi vida fue un desperdicio. “¿El hombre más grande del planeta?” No era la mitad del hombre que creía ser. Así que si hay un gran plan ahora es tan sólo dar, sin egoísmo, preocuparme por la gente que lo merece. Porque creo que soy un cerdo. Tengo esta increíble capacidad de mirarme al espejo y decir: “Este es un cerdo. Sos un pedazo de mierda”. Objetivamente. Soy un cerdo. Y es por eso que me es muy difícil cuando la gente me ofrece toda esa adulación y su amor. Me siento sucio. Me quieren tocar y abrazar y yo siento su energía: es mugre y crimen. No porque sean gente mala necesariamente, tan sólo hicieron algo malo y podés sentirlo en ellos. Tengo que ir y lavarme antes de tocar a mis propios hijos".
Estas palabras salieron en Página 12 y son parte de la extraordinaria entrevista que Tyson le dio a la revista norteamericana Details.

lunes, 2 de agosto de 2010

Puto el que lee esto


"Nunca encontré una frase mejor para comenzar un relato. Nunca, lo juro por mi madre que se caiga muerta. Y no la escribió Joyce, ni Faulkner, ni Jean-Paul Sartre, ni Tennessee Williams, ni el pelotudo de Góngora.
Lo leí en un baño público en una estación de servicio de la ruta. Eso es literatura. Eso es desafiar al lector y comprometerlo. Si el tipo que escribió eso, seguramente mientras cagaba, con un cortaplumas sobre la puerta del baño, hubiera decidido continuar con su relato, ahí me hubiese tenido a mí como lector consecuente. Eso es un escritor. Pum y a la cabeza. Palo y a la bolsa. El tipo no era, por cierto, un genuflexo dulzón ni un demagogo. “Puto el que lee esto”, y a otra cosa. Si te gusta bien y si no también, a otra cosa, mariposa. Hacete cargo y si no, jodete. Hablan de aquel famoso comienzo de Cien años de soledad, la novelita rococó del gran Gabo. “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento...” Mierda. Mierda pura. Esto que yo cuento, que encontré en un baño público, es muy superior y no pertenece seguramente a nadie salido de un taller literario o de un cenáculo de escritores pajeros que se la pasan hablando de Ross Macdonald".
Roberto Fontanarrosa.