jueves, 29 de diciembre de 2011

A diez años de la Masacre de Floresta


Ese triple crimen de un diciembre enloquecido

Vía Página/12

Con una marcha convocada en el lugar del hecho, con la actuación de murgas y un recital de rock, serán recordados hoy Maximiliano Tasca, Cristian Gómez y Adrián Matassa, a diez años de su asesinato, que fue un coletazo de la tensión social desatada a partir del 19 y 20 de diciembre de 2001 y de la violenta represión policial (ver nota aparte). Por el triple crimen, ocurrido el 29 de ese mes en un maxiquiosco del barrio porteño de Floresta, fue condenado a “prisión perpetua por homicidio calificado por alevosía” el suboficial retirado de la Policía Federal Juan de Dios Velaztiqui, quien ya cumplió 71 años y sigue preso en la cárcel de Marcos Paz. “A mi hijo lo quiero recordar como un ser libre y también quiero agradecer el acompañamiento de tanta gente con la que seguimos luchando para que no haya impunidad en otros casos que ocurrieron en el país”, le dijo a Página/12 Elvira Torres, la mamá de Cristian. “Este es el primer diciembre en el que no estoy triste, porque siento que mi hijo me está pidiendo que siga adelante y con alegría”, confesó Silvia Yrigaray, la madre de Maximiliano.

“La idea de toda esta movida que estamos armando en el barrio es recordarlos con música, alegres como ellos eran. Por eso van a tocar los chicos de La Gaucha, que es la banda de rock seguidora de Los Redonditos de Ricota que se formó en el colegio secundario y en la que Cristian tocaba el bajo”, informa Elvira. La mamá de Cristian señala que “el vacío de la ausencia es bien grande y cada vez lo siento más, apenas me levanto de la cama. Es el dolor de no poder tocarlo”. Tanto ella como Silvia se han unido desde hace años a la Asociación Madres del Dolor y desde ese lugar “en el día a día tenemos contacto con otros familiares que han perdido a sus hijos. Con ellos hablamos el mismo idioma desde el mismo dolor, pero nos acompañamos y desde nuestro lugar, dado que tuvimos justicia y no hubo impunidad porque logramos una condena ejemplificadora, luchamos para que otros puedan tener el aliciente de que se castigue a los culpables de lo ocurrido”.

Elvira sonríe cuando recuerda a su hijo rockero, un bajista zurdo, como Paul McCartney. “Cristian no me dejaba que fuera a ver a la banda, pero ahora los chicos de La Gaucha me invitan. El 17 de diciembre dieron un recital en la biblioteca Manuel Belgrano y fue maravilloso verlos porque yo conservo el bajo de Cristian, que había sido modificado para que él pudiera tocarlo con la izquierda.” Elvira también habla sobre la situación del policía Velaztiqui. “Nosotros nunca actuamos con ansia de venganza, siempre creímos en la Justicia y nos dieron la razón. Velaztiqui todavía sigue preso y eso es lo que nosotros queremos, que cumpla la condena en prisión. El ya cumplió los 70 años en la cárcel y sus abogados pidieron que, por su edad, sea beneficiado con el arresto domiciliario. Ya hicieron dos presentaciones que fueron rechazadas porque la Justicia entiende que sigue siendo la misma persona agresiva que fue siempre.”

Silvia Yrigaray le confesó a este diario que éste es el “primer diciembre”, desde el asesinato de su hijo, que no se siente triste. “Te juro que dentro mío hubo una voz que es muda, que sólo yo la interpreto y que es la de Maxi. El me está pidiendo que siga adelante y que siga con alegría. Por eso este diciembre no es triste, por eso en la recordación de los chicos tiene que haber música. Los preparativos de la recordación han sido maravillosos por la participación que han tenido los jóvenes” del barrio de Floresta. “Por eso vamos a tener murgas como Los Pecosos, como Mala Yunta, que han colaborado con nosotras con amor y sacrificio.”

La mamá de Maxi Tasca afirma que la decisión de recordarlos “con alegría” se fortaleció el domingo 18 de diciembre, cuando fue invitada a hablar en un acto que se hizo en el teatro Colegiales y del que participaron 1500 jóvenes, para despedir a una banda de rock, Salta la Banca. “En ese grupo hay un muchacho que es sobreviviente de Cromañón. Son chicos muy espirituales, muy amorosos y ellos me pidieron que fuera a hablar de lo que había pasado con los chicos en aquel diciembre.” Dice Silvia que a ella le pareció, al principio, que era “un bajón” para los pibes, un recuerdo muy doloroso. Sin embargo, le pidieron “que me tomara todo el tiempo para hablar de nuestro caso porque es necesario mantener viva la memoria y mantenerla así, de esa manera, rodeados de jóvenes, de música y de alegría, que es como le gustaría a Maxi”.

De los actos también participarán los familiares de Adrián Matassa. Su mamá, Angélica van Eek, su papá Enrique y sus hermanos. “Todos vamos a estar y por eso hicimos 6200 afiches para repartir en el barrio y en distintas zonas. No hay olvido. Hace poco hubo un homenaje a los chicos en la cancha de All Boys y la adhesión fue muy fuerte. Los homenajes son importantes y nosotros tenemos que trabajar para que esto no se olvide.” La marcha fue convocada para hoy a las 18.45 en la esquina de Gaona y Bahía Blanca, frente al maxiquiosco donde ocurrió el triple crimen. Con posterioridad, desde las 19.30, se hará el festival “Música en memoria de ellos”, en Gaona y Gualeguaychú.

martes, 27 de diciembre de 2011

Hijos en el Centro Cultural Recoleta

El miércoles 28 de diciembre a las 20 hs. despedimos el año en el auditorio El Aleph del Centro Cultural Recoleta (Junín 1930). Los esperamos.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Hijos en Ranchos y Brandsen

El viernes 9 de diciembre a las 23.30 nos vamos a presentar en "La Valentina" (Ranchos) y el sábado 10 a la misma hora vamos a estar en “El Club Progreso” (Alberti y Ferrari - Brandsen). Los esperamos.

Con Hijos en Seth


Acá, más fotos.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Hijos en Pilar y Luján

El sábado 26 de noviembre a las 23 hs. nos vamos a presentar en “El Grillo Pérez” (Colectora y Almirante Brown - Pilar) y el domingo 27 a las 23.30 hs. vamos a estar en “El Dioni” (25 de Mayo 6700 - Luján). Los esperamos.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Diez años no es nada

Hijos en Luján y Suipacha

El viernes 11 de noviembre a las 23.30 hs. nos vamos a presentar en El Dioni, 25 de Mayo 6700 (Luján) y el sábado 12 a la misma hora vamos a estar en el Bar Ofelia,C. de San Lorenzo y Santiago del Estero (Suipacha). Los esperamos.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Los dos pilotos de Hiroshima


Por José Pablo Feinmann

En 1956, el filósofo vienés Günther Anders inicia una correspondencia con el piloto arrepentido, loco, definitivamente extraviado, de Hiroshima. Porque hay otro: sólido, impasible, que disfruta los frutos de un triunfo de la patria, la destrucción como ofrenda extrema entregada a la nación y a sus habitantes. Nos ocuparemos del primero. Del pobre loco. Aunque no dejaremos de mencionar el ejemplo que ha dejado al mundo el otro: el que fue capaz de asumir un genocidio como la más brillante de todas sus medallas, como el más destellante presente que podía un soldado ofrecer, primero, a su Ejército, y segundo en paralelo, a su nación y a sus habitantes. Qué tanto, ¡había que ganar esa guerra!

Günther Anders era un hombre de origen judío, había luchado en la Primera Guerra Mundial, había sido discípulo de Husserl y Heidegger, compañero de estudios de Hannah Arendt y se casa con ella en 1929. Los dos huyen de Alemania. Se divorcian en 1936. Tal vez los uniera más el espanto que el amor (por citar una frase trillada). Luego de la guerra se consagra al estudio de las partes más oscuras del ente antropológico. De su visita a Auschwitz deja el siguiente, estremecedor testimonio: “Si se me pregunta en qué día me avergoncé absolutamente, responderé: en esta tarde de verano cuando en Auschwitz estuve ante los montones de anteojos, de zapatos, de dentaduras postizas, de manojos de cabellos humanos, de maletas sin dueño. Porque allí tendrían que haber estado también mis anteojos, mis dientes, mis zapatos, mi maleta. Y me sentí –ya que no había sido un preso en Auschwitz porque me había salvado por casualidad– sí, me sentí un desertor”. De ahí en más desarrolla en sus textos temas ligados al tecnocapitalismo en la senda que su maestro Heidegger había marcado. Pero sin las marcas nacionalsocialistas que hieren el pensamiento del Rector Friburgo. En 1983, le otorgan el Premio Theodor Adorno, cuya importancia se conoce: no hay otro más alto en Alemania. Quien le entrega el Premio (un hombre que no acuerda con sus ideas, pero así es la democracia), dice: “Honramos aquí al filósofo Günther Anders porque él nos contradice, nos advierte constantemente, nos sacude”. Anders responde: “Soy sólo un conservador ontológico. Que trata de que el mundo se conserve para poder modificarlo”.

Claude Eatherly es uno de los pilotos que han dejado caer una de las bombas sobre Hiroshima. Vio el resplandor diabólico o místico, cuasi divino, bajo sus ojos. Cuando aterrizó, secamente le dijeron: “Mataste 200.000 personas en cinco minutos”. Nadie le había dicho eso... Eatherly no lo puede tolerar. Enloquece. Truman, en lugar de un héroe, recibe a un loco, lleno de cargas intolerables, herido por la culpa, por la autoflagelación. Lo meten en un loquero del Pentágono. Pasa ahí seis años. Queda libre. Pero para andar a la deriva. Llevando su tragedia de un lado a otro. Por fin, en Nueva Orleáns se empacha de barbitúricos buscando morir, pero lo salvan. El otro piloto es el coronel Thibbets. Es el que asume ser un héroe de guerra: “No siento ningún arrepentimiento. Soy un soldado y me dieron una orden. Cuando un soldado recibe una orden, la cumple. Si mueren 200.000 personas yo no tengo la culpa. No lo decidí y lo ignoraba”. Eatherly es culpable de, en lugar de ser un héroe, en lugar de hacerles sentir a los norteamericanos y al Ejército que ganaron esa guerra heroicamente, de angustiarse, sufrir y volverse loco. No puede vivir jamás tranquilo. ¿Cómo perdonarle eso? Entonces, ¿qué nos dice el loco de Eatherly? ¿Que todos debemos hacer eso? ¿Volvernos locos? ¡Qué locura!

Hasta que Günther Anders, el 3 de junio de 1959, le envía a Eatherly su primera carta: “El que escribe estas líneas es para usted un desconocido. Para nosotros, en cambio, para mis amigos y para mí, usted es una persona conocida. Seguimos con el corazón en un puño sus esfuerzos por salir de su desgracia (...) Como cada año, el próximo 6 de agosto la población de Hiroshima conmemora el día en que sucedió ‘aquello’. Usted podría enviar a esas personas un mensaje adecuado para tal conmemoración. Si se dirigiese a esas personas como ser humano diciéndoles: ‘En aquel momento yo no sabía lo que hacía, pero ahora sí lo sé. Y sé que jamás ha de repetirse algo similar’ (...) Lo que sería de justicia, puesto que también usted Eatherly, es una víctima de Hiroshima. Y puede que esto también fuese para usted, si no un consuelo, sí al menos un motivo de alegría. Con la expresión del afecto que siento hacia cada una de esas víctimas, le mando mis saludos”. Se entrecruzaron más de sesenta cartas de inevitable lectura.

viernes, 28 de octubre de 2011

Hijos en Brandsen

El sábado 29 de octubre a las 23.30 nos vamos a presentar en “El Club Progreso”(Alberti y Ferrari - Brandsen). Los esperamos.

Sin llaves y a oscuras

Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.
Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás de mí, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así también podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro
la basura en la mano.
Fabián Casas.

viernes, 21 de octubre de 2011

Hijos en Marcos Paz

El viernes 21 de octubre a las 23.30 hs. vamos a presentarnos en Telmo Estudio - Bar, Rivadavia 2121 (Marcos Paz). Los esperamos.

jueves, 13 de octubre de 2011

Hijos en Ranchos

El sábado 15 de octubre a las 23.30 hs. vamos a presentarnos en "La Valentina"(Ranchos). Los esperamos.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Mi fórmula secreta


En la televisión no hacían más que hablar de bombas y muertos. En todas las imágenes de los noticieros se veían aviones destrozando una ciudad. Los diarios cubrían sus portadas con fotos trágicas y titulares de fuerte impacto. Saddam Hussein, ese nombre difícil de pronunciar, estaba en boca de todos. Corría el verano del ’91 y la Guerra del Golfo mantenía en vilo al mundo entero. Yo tenía ocho años y mucho, mucho miedo. Estaba de vacaciones en Mar de Ajó con mi madre y mi hermano; mi papá sólo venía los fines de semana. “¿Y si tiran una bomba acá?”, solía preguntarle a mi madre. “No, hijo, eso es imposible. Nosotros no tenemos nada que ver con ese conflicto. Además, Mar de Ajó está muy lejos del Golfo”, me decía. “Sí que tenemos que ver, mamá, no me mientas. ¿No viste que el presidente mandó un montón de soldados para allá? ¿Mirá si ahora a ellos les agarra bronca con nosotros y empiezan a bombardear Mar de Ajó?”, le replicaba.
Lo cierto es que por las noches, antes de irnos a dormir, la obligaba a que cerrara todos los postigos y las ventanas de la casa. Después, sin que nadie me viera, agarraba mi almohada y me escondía debajo de la cama. Esa era mi fórmula secreta para despertarme a salvo y pasar otro día jugando en la playa.

viernes, 7 de octubre de 2011

Hijos en Tabú

El sábado 8 de octubre a las 24 hs. vamos a presentarnos en "Tabú Bar", E.Tapia de Cruz 845 (Escobar).